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    A una década: Matías Catrileo

    Vie, 01/12/2018 - 19:54
    La biografía histórica de Matías Catrileo nos permite observar la reemergencia indígena a nivel continental, y como el pensamiento político va creando, forjando y constituyendo los elementos de esa identidad. Es difícil disociar en la historia de Matías su lugar de origen, sus escuelas, entornos familiares, amigos e inquietudes personales en una ciudad como Santiago y la comuna de La Florida en especial.

    Por Fernando Pairican

    Catrileo nació el 11 de septiembre de 1984, en el seno de una familia de clase media, golpeada por las restricciones económicas derivadas de la implementación del neoliberalismo por la dictadura militar. A diferencia de otras historias mapuche, las raíces de Catrileo estuvieron vinculadas al Valle Central, posiblemente a los sobrevivientes de los pueblos de indios. No existen indicios, a lo menos en la memoria familiar, de un traslado desde el territorio histórico a la capital de Chile. Aquello lo hace interesante para las historias de nuestro pueblo, ya que viene a nutrir otros elementos para complementar la óptica en que la diáspora ha crecido en los paralelismos Wallmapu-Santiago; despojo-periferia de la mapurbidad; y migración-pobreza. La historia de Matías Catrileo cuestiona estos preceptos, para darnos pie a otro elemento que a mí me parece clave: el desarrollo del pensamiento y la rebelión mapuche en Wallmapu en la toma de conciencia política de los mapuche de la diáspora.

    La historia de Matías Catrileo cuestiona estos preceptos, para darnos pie a otro elemento que a mí me parece clave: el desarrollo del pensamiento y la rebelión mapuche en Wallmapu en la toma de conciencia política de los mapuche de la diáspora.

    Matías podría haber tenido la historia de un “joven chileno”. Todos los elementos materiales de la sociedad de los 90’ se presentaron en el seno de su familia: padres profesionales (ambos egresados de Estadística en la Universidad Católica), y una niñez estable económicamente. No obstante, discernió, optó por comprender su otra identidad: la mapuche. ¿Qué lo llevó a preguntarse, en su adolescencia, por su tuwün y küpalme? Me parece que la respuesta está en la lucha política que a Matías le tocó vivir durante toda su adolescencia en los 90: los ingredientes ideológicos emanados desde Wallmapu por el Aukiñ Wallmapu Ngulam y la CAM. Si bien la segunda acabó por transformarse en su ruka política, por vínculos familiares, Matías pudo conocer, también otro mundo de las ideas políticas a través de su tío Pedro Mariman, fundador de Liwen y luego de Wallmapuwen. El entorno familiar y el movimiental se vinculan en este proceso de construcción identitaria, ya que Catrileo es altamente intelectual, y por lo mismo, ideológico.

    Una de las historias que me atrajo de este proceso de conversión identitaria está suscrita al año 2002. Catrileo había abandonado sus estudios en el Liceo Lastarria de Providencia a fines del primer semestre de ese año. Se lee una anotación del libro de clases: “insiste en su mala presentación personal” ello, a consecuencia de su acercamiento al mundo punk, del que Matías se hizo muy cercano. A través de esta contracultura, Catrileo escuchó bandas españolas y vascas, asociándolas, según cuenta uno de sus amigos de ese periodo, al mundo mapuche. Sin embargo, en el mismo libro de clases de cuarto medio otra anotación: “participa en el Censo 2002”, para luego leerse una línea que cruza todo el libro: “retirado”. Lejos de ser una persona “asocial” por ser punk, Catrileo en estas dos anotaciones muestra rasgos de su personalidad política: su interés por la sociedad y su búsqueda de participar en ella para transformarla. No tan solo ello: tener conciencia, como sujeto social de ello. ¿Es viable plantear una despolitización bajo los gobiernos post Pinochet? Pareciera que, para los casos relacionados con el pueblo mapuche, vemos un fenómeno inverso a lo que se ha planteado como una de las características de los 90’: una parte de la sociedad mapuche se politizó durante esta década, al punto de prolongar una construcción de elementos ideológicos para profundizar su proyecto histórico: la autodeterminación.

    Matías Catrileo fue inquieto intelectualmente de muy temprana edad. Su docente de básica plantea su facilidad para incorporar en su desarrollo los elementos científicos, en particular las matemáticas, una herencia de sus padres. Pero también existieron elementos de su propia subjetividad, no era extraño verlo leyendo, discutiendo y reflexionando. Gran parte de sus amigos de adolescencia y, posteriormente de militancia, rescatan este ámbito de él. Aquellas búsquedas, hicieron que Catrileo se inscribiera durante ese mismo año 2002 en un curso de mapudungun, ahí, en ese micromundo de resistencia descoloniales, escuchó los debates del activismo, ya que a ese curso asistían miembros de la Agrupación Mapuche Kilapan y Meli Wixan Mapu, así como también interesados otros mapuche en recuperar un elemento clave de la identidad: el mapudungun.

    Pareciera que Catrileo no faltó a ninguna clase. Quienes lo recuerdan de esos cursos, ven a un joven punk mapuche, que utilizaba una chaqueta con un kultrung en su espalda dibujado por él mismo. En su cuaderno de clases, meticuloso Catrileo, tiene anotado en los bordes del cuaderno palabras relacionadas con el movimiento, y también bibliografía, posiblemente sugeridas por compañeros o bien, de conversaciones emanadas a partir del curso. El activismo cultural, en una perspectiva descolonial, es clave en cualquier proceso de emancipación. No obstante, un hecho es clave: Alex Lemun es herido en Wallmapu, agoniza y muere el 12 de noviembre del año 2002. Al otro día, los activistas del curso entregan afiches y volantes convocando a la manifestación en repudio, comenzaría desde las faldas del cerro Welen hasta la plazoleta de Los Héroes en Moneda. Catrileo también asistió junto a un grupo de hermanos y hermanas del curso, caminaron por la Alameda y escapó a consecuencia de la represión de la policía chilena. Aquella noche, Catrileo cuando ingresó a su casa, su madre, Mónica Quezada miraba las noticias, no entendía mucho los sucesos en el sur, que trasmitían marchas y actos de sabotajes en repudio a la muerte de Lemun, el “primer mártir de este nuevo proceso”, como dijo José Llanquileo, werken de la CAM en su eluwün. Ella dice que estaba la escoba, “y no sé porque pregunté en voz alta que pasó, no entendía mucho”. Matías se sentó al lado de su madre a mirar las noticias en el sillón, en silencio, meditando y reflexionando. Su madre, desde el tiempo presente, rememora ese momento: “yo creo que eso fue lo que lo marcó… lo que le hizo tomar conciencia de su identidad”. Catrileo había comenzando su proceso de mapuchización.

    Despojo de tierras mapuche mediante contratos a 99 años

    Vie, 01/12/2018 - 19:35
    Recientemente la cuarta sala de la Corte Suprema de Justicia dictó una sentencia del todo relevante, respecto de los juicios que afectan estos arrendamientos, puesto que se pronuncia sobre la sobrevivencia de un contrato de arrendamiento por 99 años de tierra indígena a una persona que no ostenta dicha calidad.

    Por Viviana Soto y Jorge Acuña

    Debemos comenzar señalando que estos contratos son anteriores a la actual Ley Indígena N° 19.253, la que comienza a regir desde el 5 de octubre de 1993, es decir, a la fecha todos estos contratos tienen más de 24 años de haberse celebrado, quedando a lo menos 70 años aproximadamente para que lleguen a su término y la tierra Indigena “arrendada” sea devuelta a sus dueños, los mapuche.

    Todos estos contratos de arrendamiento de tierra Indígena son celebrados por una persona Indígena (como arrendador) con una persona no Indígena e inclusive jurídica por la otra parte (como arrendatario), dando en arrendamiento su predio por uña plazo de 99 años desde celebrado el contrato. El precio que se paga por el arrendamiento es irrisorio, existiendo contratos en que la renta consistía en $200.000 pagados por una sola vez por el plazo completo de 99 años, por 3 hectáreas de terreno.

    Buena parte de estos contratos, están asociados y fueron realizados conjuntamente con una  promesa de venta, promesa que debía cumplirse una vez que se salvara la prohibición, por veinte años, de enajenar tierra indígena a una persona no indígena, vigente en la antigua legislación. Así, el promitente comprador y arrendatario (no indígena) entró desde el mismo momento de la celebración del contrato en la tenencia material del predio arrendado y prometido vender. Invariablemente también, el precio pagado por la renta de 99 años, era a su vez y al mismo tiempo, el precio pagado por la venta prometida.

    En la práctica, el contratante indígena deberá esperar durante toda su vida, la de sus hijos, nietos y probablemente bisnietos para poder hacer uso de lo que le es propio, su tierra.

    En la práctica, el contratante indígena deberá esperar durante toda su vida, la de sus hijos, nietos y probablemente bisnietos para poder hacer uso de lo que le es propio, su tierra. Debiendo, además, tolerar, que el arrendatario construya, use, goce, subarriende y/o ceda el contrato de arrendamiento a terceros, rente y se enriquezca a costa de tierra indígena que no le pertenece.

    El estado de Chile se ha referido sucesivamente a estos contratos a través de distintas instituciones y poderes, así el Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, entregado al país en octubre de 2003, informe que da cuenta de estos contratos, a los que llama “artilugio legal”, señala:

            “Sin embargo, se agregó una clausula especial a dicha ley, que estipulaba un plazo de 20 años para que las hijuelas resultantes de la división pudieran entrar al mercado de tierras. Sin esta cláusula, lo más probable, es que hoy en día el conflicto sería mayor. A pesar de dicha cláusula, igualmente se produjo el despojo de las tierras mapuches con un artilugio legal contemplado en los denominados “arriendos a 99 años”, mediante este arreglo, muchos mapuches perdieron sus tierras”. (Informe: Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, pag. 417)

    No es pues, la mención de este informe una referencia menor o meramente académica, sino que da cuenta de un acto administrativo del estado de Chile, dispuesto por el presidente de la república, tendiente a establecer entre otras cosas, cómo se generaron y qué consecuencias han tenido para los indígenas, los contratos de “arrendamiento por 99 años”.

    También durante el tramite legislativo de la actual Ley Indígena es posible encontrar numerosas alusiones a estos contratos develando su naturaleza fraudulenta y expoliadora, como el Primer Informe de la Comisión Especial de Pueblos Indígenas lo denunciaba y tenido a la vista en la Cámara de Diputados en sesión número 43 de fecha 10 de noviembre de 1992, el que refiriendo el antiguo Decreto Ley 2.750, señala:                      

    “La misma legislación, si bien prohibía la enajenación de las hijuelas resultantes de la división de las comunidades por un período de 20 años a contar de la fecha de su inscripción, no impidió otras fórmulas tales como el arrendamiento por 99 años, fórmulas a través de las  cuales los nuevos propietarios individuales en la práctica pierden su derecho sobre la tierra que les es adjudicada.”

    A su turno haciéndose cargo de esta realidad, el gobierno de la época envió al legislativo la indicación  N° 173 del siguiente tenor:

    “De S. E. el Presidente de la República para agregar un artículo transitorio nuevo, que establece una presunción legal en el sentido de considerar civilmente simulados los contratos de arrendamiento actualmente vigentes, suscritos por un plazo superior a diez años, referidos a hijuelas provenientes de la división de reservas indígenas constituidas de acuerdo al decreto supremo N° 4.111, de 1931, y la ley N° 17.729, de 1972, o sus modificaciones posteriores, cuando el precio estipulado en el contrato, por todo el período pactado, sea inferior a la mitad del justo precio del inmueble considerado como si hubiera sido vendido. Asimismo, se establece el procedimiento para poder ejercer la acción correspondiente ante los Tribunales de Justicia.”

    El texto de la Historia Fidedigna de la ley N°19.253 publicado por la Biblioteca del Congreso Nacional continua (pág. 513):

    “Al respecto, los representantes del Ejecutivo, manifestaron que, dada la existencia de un número no cuantificado de situaciones irregulares referidas a contratos de arrendamientos vigentes a largo plazo sobre hijuelas provenientes de la división de reservas indígenas, cuya enajenación está prohibida por ley – lo que estaría configurando una especie de enajenación encubierta, vulnerando de esta forma el espíritu del legislador-, se ha planteado este artículo que, reconociendo esta realidad, entrega la solución a los Tribunales de Justicia, confiriéndole al propietario, especialmente para efectos probatorios, una presunción legal de simulación civil.”

    Ilustrativo de cómo el legislador pretendió no solo impedir la continuación de estos “arrendamientos”, sino poner fin a aquellos que estaban vigentes, es lo consignado en la sesión número 11 de la Discusión General en sala de 14 de julio de 1993, expresado por el Senador Jorge Lavandero:

    “Con relación al artículo 13, que entre otros puntos regula el arrendamiento de tierras indígenas, debo señalar que, junto con el senador informante de la Comisión Especial, señor Navarrete, presentamos un proyecto tendiente a defender a los indígenas de la expoliación a que han sido sometidos por algunos voraces e inescrupulosos seudoarrendatarios.

    Cuando algunas comunidades indígenas se dividieron con una ley anterior, a cada familia se le asignó una porción de tierras, con prohibición de vender durante 20 años. Esas propiedades, por ser indígenas, se hallaban exentas de contribuciones de bienes raíces. Tal exención fue un acicate para que la voracidad de algunos se ensañara con los titulares de los predios, arrendándoselos por el plazo de 99 años, con rentas ínfimas y sin tener siquiera la obligación de pagar contribuciones.

    En el artículo 13 de la iniciativa se resuelve el problema hacia el futuro y se intenta solucionarlo también hacia el pasado. Sin embargo, su texto -por desgracia, no pudo ser aprobado con otra redacción- indudablemente será objeto de diversas interpretaciones por los jueces cuando se trate de arrendamientos anteriores. Como personalmente no me satisface ese precepto, estoy buscando otras fórmulas de solucionar el problema, tomando siempre como base el arrendamiento. Podría ser mediante la configuración de la lesión enorme; pero, en un contrato por un término de 99 años, habría que presumir que no existe arrendamiento, sino una venta simulada. Para obviar este punto, sería necesario estudiar alguna indicación o proyecto que permita exigir, en esos casos, el desahucio del contrato, devolviendo a los arrendatarios, como indemnización, la proporción que resulte de distribuir las cantidades correspondientes a los arriendos no ocupados -conozco casos en que ascienden sólo a 10 mil pesos- en los 99 años pactados, y pagar las mejoras, pero, como sanción al seudoarrendamiento ilícito, evitar el lucro cesante. De este modo los indígenas podrían recuperar las tierras que, por diversos motivos y a través de engaños fueron obligados a arrendar por ese largo periodo. Una situación de esta naturaleza es una verdadera expoliación.”

    Finalmente, en la sesión 22 del Senado, de fecha 07 de septiembre de 1993, días antes de la promulgación de la actual ley 19.253, se plasma la redacción definitiva del artículo 14 transitorio señalando:

    “Por último, se establece un reconocimiento de la existencia de contratos de arrendamiento suscritos a largo plazo cuyas cláusulas envolverían una especie de enajenación encubierta. Sobre el particular, se encarga a la Corporación un estudio que deberá presentar al Ministerio de Justicia. Es la forma más común de enajenación encubierta de las tierras indígenas, respecto de la cual se busca una solución institucional que, si bien no implica legislar sobre el fondo del problema, nos parece un método adecuado.” (pag. 578)

    Concluyendo así en la actual redacción del artículo 14 transitorio como sigue:

    Artículo 14.- La Corporación, dentro del plazo de un año contado desde la vigencia de esta ley, deberá entregar al Ministerio de Justicia un estudio acerca de los contratos de arrendamiento actualmente vigentes, suscritos por un plazo superior a 10 años, referidos a hijuelas provenientes de la división de reservas indígenas constituidas en el decreto ley N° 4.111, de 1931, y la ley N° 17.729, de 1972, y sus posteriores modificaciones, con el objeto de determinar si ha existido o no simulación.

    Es del caso, que no obstante lo señalado por la norma, el órgano del estado llamado a realizar esta labor (CONADI), continúa dilatando su ejecución, y los indígenas son una vez más postergados de manera inexplicable y hasta hoy injustificada.

    La postergación de la resolución del  conflicto que producen estos contratos ha acarreado y continuará haciéndolo, un aumento del mismo, toda vez que los originarios contratantes, en la mayoría de los casos ya fallecidos han transmitido los derechos y obligaciones emanados del contrato de arrendamiento a su descendencia, multiplicando crecientemente el número de personas involucradas en el mismo, heredando las futuras generaciones un problema que la misma ley les creó y que el estado bajo ninguna de sus instituciones ha resuelto.

    Es del caso, que no obstante lo señalado por la norma, el órgano del estado llamado a realizar esta labor (CONADI), continúa dilatando su ejecución, y los indígenas son una vez más postergados de manera inexplicable y hasta hoy injustificada.

    Bajo la ley Indígena actual (artículo 13) existe una prohibición explícita de enajenar (como no sea permuta) y un límite de tiempo (5 años como máximo) para arrendar, gravar tierra indígena a personas no indígenas, bajo la sanción de nulidad del contrato que se realiza.

    La posibilidad de ocurrir a los Tribunales de Justicia reclamando nulidad de estos contratos, o simulación, prescribió a los 10 años de su celebración y siendo la mayoría de ellos realizados en la primera mitad de la década del 80, a los pocos años de dictada la actual ley 19253 (octubre 1993), ya los propietarios indígenas de dichos predios perdieron la oportunidad de hacerlo.

    Conforme a lo ya razonado, cabe preguntarnos ¿deben los arrendadores indígenas y su descendencia seguir soportando el arrendamiento de su tierra, celebrado bajo la vigencia de una ley que ha sido derogada y que la ley actual prohíbe?

    Existiendo consenso legislativo en la necesidad de revisar estos “arrendamientos”, expresada en la disposición transitoria decimo cuarta de la ley 19.253, y subsistiendo una notable y grave falta de servicio del estado, omitiendo el órgano mandatado al efecto (CONADI) la elaboración de un informe al efecto, se ha intentado que los tribunales de justicia apliquen la ley actualmente vigente para examinar la vigencia de dichos contratos.     

    Como se señaló, estos contratos de arrendamiento permiten subarrendar o ceder a terceros el propio contrato, haciendo proliferar y con ello entrampar aun más la recuperación de la tierra indígena por parte de sus legítimos dueños, los que no obstante han debido concurrir a los tribunales de justicia a objeto de intentar obtener una respuesta que ponga fin al abuso.

    Recientemente la cuarta sala de la Corte Suprema de Justicia dictó una sentencia del todo relevante, respecto de los juicios que afectan estos arrendamientos, puesto que se pronuncia sobre la sobrevivencia de un contrato de arrendamiento por 99 años de tierra indígena a una persona que no ostenta dicha calidad.

    La demandante persona mapuche en su calidad de heredera de un predio indígena ubicado en el sector de Curihue Comuna de Panguipulli, que había sido arrendado por su madre a una persona no indígena el año 1986 por un periodo de 99 años, demandó en el Juzgado de Letras de Panguipulli  la nulidad de un contrato de cesión de arrendamiento celebrado en el mes de enero del 2014, en virtud del cual el arrendatario, cede su contrato a una empresa Constructora, por los restantes 72 años que le quedaban al contrato de arriendo a 99 años, celebrado por la madre de la demandante.  Dicha demanda fue rechazada por el Juzgado Civil de Panguipulli, por lo que se recurrió ante la Corte de Apelaciones de Valdivia la que confirmó lo obrado por el tribunal de primera instancia. En contra de esta sentencia se recurrió (de nulidad) ante la Corte Suprema la cual en fallo de fecha 29 de noviembre de 2017, acogió el recurso declarando nula la sentencia recurrida.

    En efecto,  fallando el recurso de casación ROL 89.636-2016, el máximo tribunal de nuestro país declaró que la cesión de un contrato de arrendamiento de esta naturaleza a un tercero que no tiene la calidad de indígena, por el periodo de años que restaba al originario contrato de 99 años, adolece de objeto ilícito, puesto que el articulo 13 de la ley indígena 19.253, lo prohíbe (arrendar tierra indígena a persona no indígena por mas de 5 años) y lo prohíbe “por exigirlo el interés nacional”.

    Es claro así, que no obstante la eventual validez y vigencia del contrato de arrendamiento celebrado bajo la vigencia de la antigua ley indígena, la posibilidad de cederlo a un tercero pugna claramente con las disposiciones de la actual ley indígena (articulo 13)

    La sentencia que acoge el recurso en comento avanza asimismo sopesando los alcances jurídicos de estos contratos de arrendamiento por 99 años, como el pretendido ceder en este caso.

    Ha dicho al respecto: “dicho contrato de arrendamiento es a todas luces singular,  pues no solo priva a los dueños del predio del uso y goce del mismo por toda su vida, la de sus hijos y probablemente parte de la de sus nietos, si no que lleva en sí el germen de que dicha privación se vuelva indefinida, transformando al dominio en un titulo vacío, con menor valor incluso que la nuda propiedad, pues el usufructo jamás puede extenderse mas allá de la vida de un usufructuario…” pronunciándose así mismo al referir la disposición decimocuarta transitoria: “Esta disposición demuestra la clara voluntad legislativa de mirar con sospecha los contratos de arrendamiento  como el que ha sido objeto de cesión en el presente caso.”

    Esta sentencia cuenta con la prevención del ministro Carlos Cerda quien estuvo además por proceder de oficio y dejar sin efecto el contrato de arrendamiento originario entre el arrendador y el arrendatario suscrito por 99 años en 1986.

    La omisión inexcusable de la CONADI en la elaboración de un informe que imperativamente le ordena realizar la ley 19.253 en su disposición decimocuarta transitoria y la mantención en las zonas rurales de mayor densidad de población indígena de estos contratos, continúa atentando contra la propia ley 19.253, tratados internacionales suscritos por el estado de Chile y la efectiva resolución de puntos de conflicto entre el estado y la población mapuche. Esta sentencia abre una puerta para terminar con el abuso y el despojo vestido de contrato de arrendamiento.

    IIRSA-COSIPLAN: Un nuevo ciclo de colonización de los mundos indígenas

    Vie, 01/12/2018 - 19:31
    El plan IIRSA-COSIPLAN está avanzando, hoy son cerca de 600 proyectos y cada uno de ellos se asocia a otras iniciativas que, sin ser parte de la plataforma, la potencian. La transformación de los territorios está en marcha, pero también las resistencias. En estos 17 años, la conflictividad territorial sudamericana se ha intensificado y las reivindicaciones han abierto un nuevo ciclo, donde el control territorial se ha posicionado en el centro del debate político.

    Por Ely Jiménez Cortés

    En América latina el siglo XXI se abre con la violenta expansión, material y simbólica, de las fronteras extractivas hacia espacios que solo parcialmente habían sido ‘integrados’ al mundo capitalista, y en los cuales se despliega la vida de pueblos y naciones indígenas que han logrado resistir sucesivos procesos de conquista. Los mundos indígenas se enfrentan a un nuevo ciclo de colonización, donde las opciones para el saqueo se multiplican, como señala Guillermo Tascon de la OIA: “La fiebre del oro y la plata de la primera conquista hizo que no vieran los bosques, el agua, el conocimiento; de pronto la codicia nos salvó a muchos pueblos, porque se llevaron apenas lo más visible y lo que era valioso en ese entonces. Pero ahora todo puede convertirse en oro, en dinero. Vienen hasta por los olores de las plantas, por las palabras bonitas de los abuelos y las abuelas…Sobre nuestros territorios los empresarios y el Estado pintan mapas de recursos naturales donde nunca aparece un indio, y hablan de las tierras como si fueran baldías; otra vez no tenemos alma, no somos seres humanos…”

    Mediante programas multinacionales como el Proyecto Mesoamericano (Ex Plan Puebla-Panamá) y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) del COSIPLAN, la máquina extractivista responde a las demandas del capitalismo depredador con megaobras que derriban las barreras naturales que dieron resguardo a los mundos indígenas en resistencia. No se trata de obras aisladas ejecutadas por gobiernos locales o nacionales, sino de programas de planificación territorial, de largo plazo, que son promovidos por la banca multilateral (liderada por el BID) y consensuados como política de Estado. El avance de las obras se legitima con el ‘evangelio’ desarrollista, que promete ‘superar la pobreza’, ‘generar emprendimientos’ y ‘reconocer el valor agregado de la diferencia cultural’. Así, sin renunciar al uso tradicional de la violencia, este nuevo ciclo de colonización se sostiene en la materialidad de la infraestructura, que avanza lenta y silenciosamente.

    En la región sudamericana, IIRSA-COSIPLAN abre los territorios con infraestructuras viales (carreteras, puentes, túneles, hidrovías, etc.) que agilizan la circulación de los bienes que se consideran ‘mercancías’ y, paralelamente, nutre los emprendimientos extractivos con megaproyectos energéticos (hidroeléctricas, centrales nucleares, termoeléctricas, redes eléctricas, etc.). Si bien estas obras no se limitan a los territorios indígenas, es ahí donde han encontrado mayor resistencia. Efectivamente, desde sus inicios el año 2000, las obras IIRSA han desencadenado intensos conflictos territoriales que, paradójicamente, evidencian la capacidad de los pueblos y naciones indígenas para enfrentar, en condiciones de extrema desigualdad, las estrategias de ocupación territorial. Pueblos que la historiografía oficial había declarado extintos, se posicionan contra la IIRSA, desarrollando discursos reivindicativos y articulando alianzas con otros sectores subalternizados.

    Los hechos demuestran que IIRSA está provocando una acelerada destrucción de la Amazonía, del ecosistema del Pantanal, de los Andes y del Chaco, dañando territorios de los pueblos indígenas, comunidades costeras y ribereñas, desplazando miles de personas, con pérdida de biodiversidad, de medios de vida, agravando la pobreza y arriesgando la pervivencia de las futuras generaciones

    Aunque no se puede obviar que amplios sectores indígenas han asumido la lógica desarrollista y naturalizado la necesidad de infraestructura como requisito para un mejor vivir, se debe reconocer a los sectores críticos que en defensa de su territorio denuncian el carácter genocida del plan IIRSA-COSIPLAN. En esta línea, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), ha declarado: “Las naciones y pueblos indígenas venimos sufriendo los impactos socio-ambientales y la violación de nuestros derechos humanos como efecto de la implementación de estos proyectos. Los hechos demuestran que IIRSA está provocando una acelerada destrucción de la Amazonía, del ecosistema del Pantanal, de los Andes y del Chaco, dañando territorios de los pueblos indígenas, comunidades costeras y ribereñas, desplazando miles de personas, con pérdida de biodiversidad, de medios de vida, agravando la pobreza y arriesgando la pervivencia de las futuras generaciones”. Más allá de estos impactos ecosistémicos, la ejecución de proyectos IIRSA-COSIPLAN se asocia a un ‘régimen extractivista’ que las impone a través de complejas estrategias de control social, que consideran:

    (a)   La negación de la presencia indígena en los territorios que serán intervenidos. En este caso se ponen en juego dos mecanismos; por un lado, asumir que se trata de territorios no habitados, baldíos, que deben ser aprovechados; y por otro, negar el carácter de indígena a las poblaciones que lo habitan. En ambas situaciones, la negación supone que la consulta indígena, estipulada en el Convenio 169 de la OIT, no es necesaria ni pertinente.

    (b)   La aplicación selectiva y burocrática de la consulta indígena. En escenarios de conflicto, se aplica la consulta, pero solo a sectores afines o desinformados. Aquí suele operar una aplicación burocrática, que reduce el proceso de consulta a un taller informativo y/o la aplicación de una encuesta individual, que no reconoce las estructuras políticas internas. Generalmente, ésta se aplica cuando el proyecto ya está diseñado y puede usarse para negociar compensaciones.

    (c)   La implementación de campañas comunicacionales que favorecen el apoyo a las obras. Estas tienen el objetivo de neutralizar el rechazo y se sostienen en discursos de progreso y desarrollo, que dan centralidad a la generación de empleos. Las campañas suelen usar las memorias y tradiciones locales para lograr que las poblaciones se identifiquen con las obras, además de apelar constantemente al ‘bien común’ de la nación en oposición a los intereses particulares de ciertos grupos, que son estigmatizados como ‘conservadores’, ‘antidesarrollistas’ y en algunos casos ‘ignorantes’.

    (d)   La fragmentación de los proyectos y su desconexión del plan IIRSA. Es común que los proyectos sean divididos en tramos o etapas para tramitar los estudios de impacto e invisibilizar su impacto total. Esto también permite que se presenten como iniciativas locales, focalizadas, que responden a necesidades inmediatas, presentándose como desconectadas de IIRSA-COSIPLAN, de esta forma evaden el debate sobre la planificación territorial y el modelo de desarrollo que conlleva.

    (e)   Disociar los proyectos IIRSA de los emprendimientos extractivos. Discursivamente se niega o, por lo menos, invisibiliza la relación de las obras de infraestructura, como carreteras o hidroeléctricas, con megaproyectos mineros, hidrocarburíferos, agroindustriales, forestales, etc., que son rentables gracias a ellas. Así se gestiona el rechazo al extractivismo, argumentando que una carretera no explota la naturaleza y una hidroeléctrica es energía renovable.

    En su conjunto estas estrategias buscan la ‘pacificación’ de las naciones y pueblos indígenas cuyos territorios serán intervenidos por una obra. En este punto es importante señalar que dichas estrategias, aunque con matices, están presentes en países que claramente asumen el multiculturalismo neoliberal, que les permite gestionar la diferencia cultural bajo las lógicas del mercado (por ejemplo, Chile[2]), y también en los Estados Plurinacionales que constitucionalmente reconocen ciertos niveles de autonomía indígena (Bolivia y Ecuador). En ambos casos, IIRSA-COSIPLAN se ha despolitizado y aceptado como un programa técnico, sin cuestionar su rol como soporte material de la expansión extractivista y, consecuentemente, del ejercicio colonizador.

    El plan IIRSA-COSIPLAN está avanzando, hoy son cerca de 600 proyectos y cada uno de ellos se asocia a otras iniciativas que, sin ser parte de la plataforma, la potencian. La transformación de los territorios está en marcha, pero también las resistencias.

    Algunos conflictos emblemáticos

    El plan IIRSA-COSIPLAN está avanzando, hoy son cerca de 600 proyectos y cada uno de ellos se asocia a otras iniciativas que, sin ser parte de la plataforma, la potencian. La transformación de los territorios está en marcha, pero también las resistencias. En estos 17 años, la conflictividad territorial sudamericana se ha intensificado y las reivindicaciones han abierto un nuevo ciclo, donde el control territorial se ha posicionado en el centro del debate político. En los primeros años, la conflictividad derivada de obras IIRSA, se focalizó en tierras amazónicas, la máquina se abría paso desde el Atlántico, hoy está emerge, aun lentamente, en los territorios que miran al Pacífico. En este contexto, destacamos los siguientes conflictos:

    (a)   Conflicto por la variante San Francisco-Mocoa en el Putumayo (Colombia). Este proyecto es parte del EID Amazonas, que conecta los puertos de Belem do Pará (Brasil) y Tumaco (Colombia) y, por ende, los océanos Atlántico y Pacífico. Este corredor atravesaría la ruta ancestral Zachamates transitada por los sanadores tradicionales y caminantes de los pueblos Kamentsa e Inga. El gobierno colombiano negó la presencia de estos pueblos, argumentando que no había población habitando estos terrenos. La respuesta indígena es que son sus lugares sagrados, no se habitan porque están en resguardo, es el lugar donde nace el agua que los alimenta a ellos y otros pueblos. Los Kamentsa e Inga denuncian que el tramo abrirá el camino a las mineras y petroleras, que los desplazarán de sus territorios y destruirán la vida en el Putumayo. Los Kamentsa y los Inga se han movilizado con marchas y bloqueos, haciéndose parte, junto a otros 14 pueblos del Putumayo, de la Minga por la Vida, movilización indígena de carácter nacional.

    Resistencia contra el IIRSA en Putumayo, Colombia.

    (b) Conflicto por la hidroeléctrica Cachuela Esperanza (Bolivia). Este proyecto forma parte del Complejo hidroeléctrico del Río Madera, que incluye también las hidroeléctricas San Antonio y Jirau en Brasil; este complejo forma parte del EID Perú-Brasil-Bolivia. Es un proyecto muy polémico, ubicado en el oriente boliviano. Ha sido rechazado fuertemente por la CIDOB orgánica, institución que agrupa a los pueblos indígenas de tierras bajas (Amazonía y Chaco). Su retractores argumentan que no es una obra necesaria para el pueblo boliviano, pues su función es exportar energía a Brasil a un altísimo costo ambiental, principalmente por el riesgo de grandes inundaciones que afectarían a pueblos indígenas como los Chacobo, uno de los 14 pueblos que habitan la zona. La construcción de esta obra alteraría las dinámicas ecosistémicas de su entorno inmediato y tendría repercusiones en toda la zona del Beni. Si bien el descontento se ha instalado en la escena pública y ha convocado el apoyo urbano, aún se mantiene como un conflicto latente.

    c) Conflicto por el tramo II de la carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos (Bolivia). Más conocido como el conflicto del TIPNIS, se trata del conflicto más intenso que ha vivido la Bolivia postconstituyente. Si bien el tramo no está en la cartera de IIRSA-COSIPLAN, éste se articula con el corredor Bioceánico Norte que conecta el eje sojero de Rondonia (Brasil) con las costas peruanas y desde ahí con los mercados asiáticos. Desde el 2011, que la construcción del tramo, atravesando un parque nacional y el territorio de los pueblos yuracaré, mojeño y chiman, ha convocado un radical rechazo por parte de indígenas y no indígenas. Las movilizaciones, especialmente las marchas de más de 60 días (de la Amazonía a La Paz) generaron una fuerte crisis política que desestabilizó al gobierno de Evo Morales quien el 2012 debió suspender la obra. Hoy el conflicto nuevamente se hace público tras el anuncio presidencial que ha dado el ‘vamos’ al proyecto, desconociendo los acuerdos previos.

    (d) Conflicto por la carretera Interoceánica Sur (Perú). Esta obra forma parte el EID Perú-Brasil-Bolivia; y su objetivo es unir el Acre y el Sur del Perú, pasando por las regiones de Madre de Dios, Cuzco y Puno. Esta obra pondría en riesgo a los indígenas en aislamiento voluntario, además de incrementar la migración andina hacía la región amazónica y la invasión de tierras indígenas en general. En este caso la resistencia indígena fue mucho más focalizada y no concitó solidaridades masivas a nivel nacional. Sin embargo, es importante mencionar el caso por su rol en el escándalo de corrupción protagonizado por la empresa Odebrecht, que aun remece la política peruana[3] y brasilera.

            Estos casos ejemplifican claramente la intensidad y el impacto de los conflictos territoriales derivados de la implementación de obras IIRSA-COSIPLAN. Como ya se ha señalado, estas obras no se concentran en territorios indígenas, pero es ahí donde la defensa territorial es más intensa, pues lo que está en juego es la reproducción de territorialidades y sistemas de vida que se despliegan fuera, o en los márgenes, del sistema capitalista. Los proyectos de IIRSA-COSIPLAN ejercen sobre estos territorios un violento proceso de colonización, en que los territorios son domesticados bajo lógicas capitalistas y las identidades gestionadas en función de las nuevas dinámicas de acumulación. Las obras avanzan, pero los pueblos y naciones indígenas se resisten, no han sido derrotados.

    [1] Investigadora Colectivo El Kintral www.colectivoelkintral.cl

    [2] En este país aún no existe un procedimiento consensuado para la consulta indígena y tampoco acuerdo sobre su rol vinculante. La situación no es muy diferente en los casos boliviano y ecuatoriano, donde este instrumento a pesar de haber sido constitucionalizado, su aplicación no logra cumplir los estándares mínimos.  

    [3] Las investigaciones del caso conllevan el actual arresto preventivo del ex presidente Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia.

    Impunidad policial en Wallmapu: los niños torturados de Huentelolen

    Vie, 01/12/2018 - 19:30
    El pasado 3 de enero fueron formalizados en Cañete los 24 detenidos durante el desalojo de Conadi ocurrido el 6 de junio de 2017. La fiscalía de Cañete levantó cargos por los delitos de daños y desórdenes públicos. Los y las comuneras quedaron con prohibición de acercarse a Conadi. En la serie Impunidad Policial en Wallmapu Aukin te cuenta la historia tras la toma, cuyo origen fueron las torturas sufridas por dos menores mapuche y el intento de asesinato de un dirigente mapuche por parte de la Sipolcar.

    Redacción y fotos: Julio Parra

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    Fue el 6 de junio cuando la comunidad Ayin Mapu de Huentelolen más el apoyo de otras comunidades y Lov en Resistencia Lavkenche ocuparon las dependencias de la dirección regional de Conadi, ubicadas en Cañete. La toma fue realizada por medio centenar de personas y tuvo como finalidad denunciar las torturas sufridas por dos menores de la comunidad.

    Fue tarde del martes 9 de mayo, que la familia Lepicheo Llanquileo regresaba a su hogar luego de comprar madera en un conocido aserradero del sector Antiquina, al sur de Cañete. Viajaban en su vehículo junto a sus dos hijos, un niño de tres y una pequeña de dos años. Según relata Viviana Llanquileo, cuando se dirigían de sur a norte por la Ruta P-70 que conecta Tirúa con Cañete se percataron que una camioneta blanca, marcha Chevrolet, los perseguía.

    Fue a la altura del cruce Colo Colo, ya en su comunidad, que la camioneta intensificó el acoso. El carro policial –añade Llanquileo- se abalanzó contra su vehículo, conducido por su pareja Pedro Lepicheo, colisionándolo por el costado con el propósito de frenar su marcha. Lo logran. Lepicheo desciende del auto y es atropellado por los policías. Se levanta y ante la sorpresa de los efectivos policiales, huye. Es perseguido por cuatro funcionarios por un tramo de 500 metros, pero no logran alcanzarlo.

    Según dan cuenta los partes policiales y la información judicial del caso, mientras los cuatro uniformados intentaron dar caza a Lepicheo, un quinto efectivo se quedó al resguardo de Viviana y sus dos hijos. Fue ahí –asegura Llanquileo- que comenzaron las torturas.

    “Quedó un rati, que se vino al auto donde yo estaba. Me baja y me tuerce los brazos hacia atrás. Me dejó con la boca hacia abajo, casi comiendo tierra. Me aplasta la cabeza y mis niños estaban llorando en el asiento trasero del auto. Lloraban y gritaban. Era lo único que podía escuchar de ellos. Ahí les dije a mis hijos que se quedaran tranquilos, que no pasaba nada, tratando de calmarlos, aunque yo sabía lo que estaba pasando”, relata Viviana en un video publicado en redes sociales.


    La comunera añade que una vez que los cuatro funcionarios que intentaron dar caza a su marido regresan al lugar, la obligan a subir junto a sus hijos al vehículo policial. “Me obligaron a subir a la camioneta. Agarraron a mis hijos que estaban en el auto. Mi hijo mayor no podía hablar. No tenía reacción con lo que había visto. A mí me dejaron en el asiento de atrás, en la parte del medio. Los ratis agarraron a mis hijos, los llevaban en sus piernas, apegados a la ventana y me decían que ellos serían carne de cañón frente a cualquier cosa que pasara”.


    Otras más de la Sipolcar

    La gravedad de los hechos motivó a la familia Lepicheo-Llanquileo y su comunidad a recurrir de amparo ante la Corte de Apelaciones de Concepción el pasado 2 de junio. El tribunal de alzada penquista solicitó a Carabineros su versión de los hechos. Como era de esperar, la versión policial fue diametralmente opuesta. En el informe emitido a la Corte -con fecha 7 de junio- Carabineros asegura que la persecución policial fue en contra de José Lepicheo Machacan –hermano de Pedro y cuñado de Viviana- quien presenta una orden de detención pendiente desde el año 2012. Reconocen que Viviana Llanquileo y sus hijos viajaban en el vehículo, pero afirman que el conductor del móvil, quien posteriormente se da a la fuga, es José Lepicheo y no su hermano Pedro, como confirma Viviana y varios testigos.

    En el texto, Carabineros no sólo modifica los actores sino que también el curso de los hechos, señalando que Lepicheo (con los dos niños en el auto) “procedió a colisionar intencionalmente el vehículo fiscal por el costado derecho de este último con la más clara intención de sacarlos de la vía”, describe el informe añadiendo que “fue en esos instantes que José Lepicheo, al hacer disminuir la velocidad del móvil policial recién impactado, procedió también a disminuir la velocidad del auto que conducía, para luego abrir la puerta del conductor de éste, saltando sorpresivamente hacia el costado del camino con la clara intención de darse a la fuga, pasando su cuerpo por debajo del vehículo fiscal, pese a que el conductor activó los frenos de inmediato”.

    Respecto a los apremios ilegítimos y torturas a los menores, Carabineros se desmarcó señalando en el informe que “mientras se producía la persecución en contra de José Lepicheo, Viviana Llanquileo y sus dos hijos fueron custodiados por un funcionario policial que se quedó en el lugar, en atención a que el sector es conocido por la postura radical de quienes ahí residen”.

    Junto al recurso de amparo, la comunidad adjuntó los informes de lesiones de Pedro Lepicheo y Viviana Llanquileo emitidos por el Centro de Salud Familiar de Tirúa, la denuncia penal por torturas y secuestro interpuesta en la fiscalía de Cañete y un informe psicológico que da cuenta del daño sufrido por los menores a raíz del episodio de violencia policial. Aun así, la Corte de Apelaciones de Concepción rechazó el recurso, dando como argumento las contradicciones existentes entre las versiones de la familia mapuche y Carabineros.


    Del total de funcionarios de la Sipolcar que participaron del operativo, se conocen los nombres del capitán Carlos Espinoza, el teniente Nicolás Concha y el sargento segundo Amador Cuevas. Los tres son reconocidos carabineros que han participado en distintos procedimientos en la zona de conflicto y que también han sido judicializados.

    El teniente de la Sipolcar Nicolás Concha, uno de los aludidos en las torturas, prestado declaración en el juicio Cuyinpalihue.


    Estos tres funcionarios, sumado a los tenientes David Gaete (Ver El Caso de Ruth Meñaco: http://aukin.org/2017/11/22/el-caso-de-ruth-menaco/), el capitán Leonardo Osses (hoy bajo arresto por el robo de un arma de fuego desde un cuartel policial), el teniente Juan Carlos Meza Terán y el cabo Víctor Jara han sido acusados de diversos hechos de tortura y abuso policial, entre ellos cargar armas y municiones a distintos comuneros mapuche de la zona.

    Querella

    Tras el rechazo del recurso de amparo, el Lov Huentelolen presentó días después (16/6) una querella criminal en contra de la Sipolcar y de quienes resulten responsables del secuestro y tortura sufridos por Llanquileo y sus dos hijos. La acción judicial fue encabezada por el lonko de la comunidad, José Lepicheo, padre de Pedro y abuelo de los dos niños torturados. La fiscalía de Cañete, encabezada por el fiscal Luis Morales, se encuentra realizando las diligencias a fin de esclarecer los hechos, derivando la investigación a la Policía de Investigaciones.

    “La querella criminal se presentó en contra de funcionarios de la Sipolcar, quienes han desarrollado un procedimiento que atentó a menores mapuche, en relación a una persecución realizada por ellos en contra del comunero mapuche Pedro Lepicheo y que afectó gravemente su integridad personal y contra su vida. Tanto es así que su familia pensó que lo habían matado luego de un atropello efectuado por una camioneta de la Sipolcar de Carabineros”, explicó el abogado Pablo Ortega, al momento de presentar la querella.
    .
    En cuanto al informe enviado por Carabineros a la Corte de Apelaciones de Concepción en el marco del recurso de amparo, en donde afirman que el conductor del vehículo era el comunero José Lepicheo y no su hermano Pedro, como confirma su pareja Viviana y varios otros testigos, Ortega se muestra incrédulo frente a esta versión catalogándola de “muy grave”.

    “Sipolcar informa que en todo momento pensaron que seguían a otra persona: a José Lepicheo, que efectivamente es hermano de Pedro, pero que no es Pedro Lepicheo. Es decir, la persecución, el atropello, las lesiones, la tortura hacía sus hijos, la angustia que vivió esa familia es precisamente no porque Pedro Lepicheo tenga una orden de detención, es simplemente por ser mapuche y hermano de quien en un principio tendría algún tipo de requerimiento judicial”, criticó Ortega.

    A reglón seguido, añadió: “Sipolcar de Carabineros de Arauco no sólo actúa en forma violenta, sino que además no sabe hacer su trabajo. Porque si una sección de inteligencia no distingue una persona de otra, realmente se abren muchas incógnitas y muchas dudas de sus capacidades profesionales. Además surge la siguiente pregunta: ¿cuántos comuneros mapuche han sido condenados con el testimonio de estos mismos funcionarios que, al parecer, no saben hacer su trabajo? Y si se equivocaron en este caso, en donde casi mataron a una persona frente a sus propios hijos, la pregunta es: ¿en cuántos otros casos estos funcionarios han informado mal a los tribunales, han engañado o inducido a error al Ministerio Público?”.

    A siete meses de presentada la querella, la investigación se mantiene estancada en los pasillos de la fiscalía.

    Protesta en Conadi

    Paralelamente a las acciones judiciales se desarrolló la toma. Fue el 6 de junio cuando la comunidad Ayin Mapu de Huentelolen, junto a otras comunidades y Lov en Resistencia de la zona, ocuparon las dependencias de la dirección regional de Conadi, en Cañete. La ocupación fue realizada por medio centenar de comuneros mapuche y tuvo como finalidad denunciar las torturas sufridas por los hijos de la familia Lepicheo-Llanquileo.

    Toma de Conadi, ocurrida el 6 de junio de 2017.

    La toma comenzó temprano y por el segundo piso de las oficinas de Conadi, los manifestantes colgaron un lienzo con la leyenda “torturan niños/as mapuche para defender sus empresas”, haciendo alusión al fondo del conflicto que se vive en la zona, donde diversos Lov mapuche mantienen disputas territoriales con empresas forestales de las compañías Arauco y Mininco.

    El Lov Huentelolen es uno de ellos. Desde 2013 mantiene controlado el predio Rihue Alto de Forestal Arauco, terreno de 120 hectáreas en donde desarrollan actividades culturales y productivas y en donde Pedro Lepicheo es uno de los werkenes (voceros) del proceso. En julio de 2014, once comuneros fueron heridos por disparos ejecutados por el Gope de Carabineros, siendo éste uno de los episodios represivos más recordados del último tiempo. 

    En ese contexto, la toma de Conadi no buscó reclamar tierras, sino que visibilizar el nuevo actuar policial en el territorio, que hoy suma un nuevo responsable a ojos de las comunidades y Lov en resistencia: la Sección de Inteligencia Policial de Carabineros, Sipolcar. Así lo explicó la vocera de la ocupación, Patricia Tromelao Millanao del Lov Huentelolen: “La toma de Conadi tuvo como objetivo hacer público las torturas a nuestros niños y a los lamuenes (hermanos) que luchan. Carabineros rebalsó todo. Primero disparando por la espalda y ahora atacando a nuestros niños. Queremos que el gobierno se haga responsable de esto, de estar mandando a Carabineros y a la Sipolcar a torturar niños”.

    La toma de Conadi se extendió por casi nueve horas hasta que el gobernador de la provincia de Arauco, Humberto Toro (PS) ordenó el desalojo. Un centenar de efectivos del Gope y Fuerzas Especiales de Carabineros lo llevó a cabo. Las y los comuneros resistieron, lo que no evitó que 24 personas fueran detenidas, entre ellas Viviana Llanquileo, madre de los dos niños torturados.

    El desalojo se ejecutó justo en el instante que la vocera de Huentelolen, Patricia Tromelao, sostenía un diálogo telefónico con el gobernador Toro. 

    Mientras la impunidad policial en Arauco es una constante, el gobierno sigue querellándose contra mapuche. El Caso Conadi no es la excepción. Al término de la formalización del pasado 3 de enero se supo que, si los detenidos ofrecían disculpas públicas por los daños ocurridos durante el desalojo, Conadi retiraría los cargos. 

    Nadie pidió disculpas y los formalizados quedaron con la medida cautelar de prohibición de acercarse a Conadi durante los 3 meses que durará la investigación. Los daños, en tanto, fueron avaluados en 12 millones de pesos. 

    Al término de la audiencia Viviana Llanquileo, madre de los niños torturados y una de las formalizadas, leyó un comunicado que decía, en su párrafo final: “ningún lavkenche pedirá disculpas, ni a ladrones, ni a asesinos, ni a racistas”.  

    A pesar de la represión, el Lov Huebtelolen controla hace 5 a{os el fundo Rihue Alto usurpado por forestal Arauco. En la imagen, comuneros siembran en medio de los pinos talados.

    Küme küpaimi taiñ aukan mu (Bienvenido a nuestro alzamiento)

    Vie, 01/12/2018 - 15:12
    El Papa Francisco llega a Wallmapu este 17 de enero. Y el lugar elegido para el mega evento ecuménico es la Base Áerea de la FACH, en el territorio mapuche de Maquehue. Recinto militar que sirvió de centro de detención, torturas  y desaparición forzada durante la Dictadura de Pinochet. No podía ser más simbólico el lugar escogido para que la máxima autoridad de la Iglesia Católica viniera a hablar de paz.

    Ilustración: Filipo Inzaghi

     

    Francisco también llega a Wallmapu con la Iglesia Católica siendo un actor directo y relevante en la represión y usurpación al pueblo mapuche. Los casos son numerosos.

    Lof Rofue: la comunidad liderada por el machi Fidel Tranamil ha sido víctima de innumerables desalojos desde el predio donde operaba el seminario mayor de la diócesis de Villarrica, terreno que incluso cuenta con título de merced. El responsable de la represión y judicialización de los integrantes del Lof ha sido el obispo Francisco Steigmeyer.

    Bendición de blindados: En noviembre de 2015, el obispo de Temuco entregó su bendición a los 12 nuevos vehículos blindados entregados a Carabineros por el entonces ministro del Interior, Jorge Burgos.

    Purulon: Otra del obispo Steigmaier. En marzo de 2016 el colegio internado Santa Elisa de la localidad de Purulón, comuna de Lanco, administrado por las hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón, facilitó sus dependencias educacionales para habilitar un cuartel del Gope y Fuerzas Especiales de Carabineros. La razón: reprimir al movimiento mapuche de Los Ríos.

    Collipulli: La comunidad Mallecoche ha sido dos veces desalojada del predio usurpado por la congregación Franciscana de la Iglesia Católica. En el último desalojo, en enero de 2017, carabineros incluso destruyó una vivienda construida por la comunidad. Hoy el terreno en conflicto cuenta con protección policial.

    Daniel Melinao: El werken de la Wente Winkul Mapu permanece en prisión preventiva desde el 8 de septiembre, tras ser detenido en una marcha en apoyo a los presos del caso iglesias en aquel entonces en huelga de hambre. Daniel salió en defensa de una niña que era agredida por el sacristán de la catedral de Temuco. Éste lo denunció y hoy el dirigente mapuche se encuentra preso. 

    A eso hay que sumar el cierre del Liceo Técnico de Pailahueque, hoy convertido en el máximo cuartel militar de Carabineros dependiente de la Prefectura Control y Orden Público.  El liceo que era administrado por Instituto de Educación Rural –IER- creado al alero de la Iglesia Católica y hoy administrado por una fundación de “inspiración católica” con un sacerdote permanente en su directorio . En 2013 cerró sus puertas por malversación de fondos públicos. 150 estudiantes mapuche quedaron sin liceo. Y hoy es el principal recinto policial de Wallmapu.

    Mirko Collío: “Un buen gesto del Papa sería devolver el territorio usurpado”

    Vie, 01/12/2018 - 14:51
    Cuenta el werkén Mirko Collío Huentecol que hasta el siglo 19 sus antepasados siempre vivieron al norte del Río Malleco. Y a medida que avanzaban las tropas chilenas sus descendientes fueron siendo desplazados hacia el sur y finalmente obligados a allegarse en otros Lov. Convencido de que pronto cruzaran la frontera, Collío recibió a Aukin en el Bajo Malleco. En un diálogo fluido, el werkén analizó la visita del Papa Francisco y contó detalles de la recuperación de tierras que hace 5 años su Lof -Mallekoche- mantiene sobre un predio de los curas franciscanos de la Iglesia Católica, en Collipulli.

    Entrevista y redacción: Natascha Olivera & Julio Parra / Fotos: Camilo Tapia

    ¿Comunidad Mallekoche o Lov Mallekoche?

    -Nosotros nos definimos como Lovche, porque somos dos familias troncales los que sostenemos este proceso. Los Collío y los Huentecol.

    ¿Cuándo inician su  proceso de recuperación de tierras? ¿Nos puedes contar un poco la historia del Lov?

    -Partimos el año 2013 con pequeñas acciones. Lo primero que hicimos fue desmarcar el territorio. Le dimos a conocer a los particulares del hecho de que nosotros estamos reivindicando estas tierras por un derecho ancestral. El Lov Mallekoche es antiguo, es uno de los que fueron barridos de la parte norte del Río Malleco durante la “Pacificación de La Araucanía”. Nosotros pertenecemos a ese lov por sangre, por decirlo de alguna forma, las familias antiguas nuestras vivían en esa parte, en toda la zona entre Collipulli y Villa Mininco, allá arriba, al norte. Y en base a eso, nosotros recabamos antecedentes y encontramos que el Lov Mallekoche estaba ahí desde hacía mucho tiempo. Nos contaban los mismos viejos de aquí de la comunidad de cómo fue el proceso que ocurrió, en este caso “al frente” (norte del Río Malleco) donde hubo despojo de la tierra y desplazamiento de la gente. Toda la gente que pudo huir de la cacería que hicieron al frente tuvo que venirse a este lado (del río). Lonkomahuida y otras comunidades prestaron albergue, de alguna forma, a los refugiados que venían desde el otro lado. También nos contaban los viejos que en los trenes que habían antes desplazaban a la gente.

    Los tomaban con las pocas cosas que tenían y los iban a dejar para al sur,  a Lautaro, Púa, por esos sectores.  Entonces la historia es bastante compleja por decirlo de alguna forma. Nosotros descendimos claramente de algunas de esas familias que eran de allá y que al final se albergaron en este Lov. Hoy estamos en una comunidad donde es originaria mi madre, pero los Collío venimos del frente, del otro lado del río. Nosotros, en base a esos antecedentes, llegamos a esa conclusión y conformamos el Lov Mallecoche y empezamos a trabajar, a ocupar algunos predios, a ejercer el control territorial, comenzando con la entrada al fundo El Fiscal de Nelson Herdenes.

    Los Collío venimos del frente, del otro lado del río. Nosotros, en base a esos antecedentes, llegamos a esa conclusión y conformamos el Lov Mallecoche y empezamos a trabajar, a ocupar algunos predios, a ejercer el control territorial, comenzando con la entrada al fundo El Fiscal de Nelson Herdenes.

    ¿Él es colono alemán?

    -No lo sé, pero tiene harta familia por Curaco y Victoria, toda gente latifundista. Tienen una historia larga de conflictos con las comunidades mapuche. Uno de los integrantes de esa familia tiene 270 hectáreas aquí al frente. Aparte lo que nosotros demandamos es el territorio que tienen usurpado las forestales Mininco y Arauco y una particular de nombre María Gutiérrez que tiene un fundo en la ruta Collipulli – Angol. Y al lado de ellos, yendo hacia arriba está el predio en el que hemos trabajado y en el que hemos hecho más acciones de control territorial efectivo, que es el terreno de los curas franciscanos. Es ahí donde nosotros hemos construido, hemos sembrado. Tenemos algunas cosas, trabajamos el recurso de la leña. Sin embargo ahora el control no es tan efectivo,  porque hace poco tiempo atrás se realizó la construcción  de una vivienda la que fue desalojada y destruida por carabineros.

     La Iglesia Católica decía que nosotros queríamos ocupar el convento. En conversaciones con ellos les dijimos que no era de nuestro interés la infraestructura que estaba ahí, sino que nuestro objetivo era recuperar la tierra.

    ¿Cuántas son las hectáreas que tienen los franciscanos?

    -Tienen que ser unas 10, son pocas, pero es un hecho que es parte de lo que era nuestro Lov antiguo. Nosotros siempre tratamos de conversar con la iglesia, pero no hubo razonamiento de parte de ellos y hoy el predio está con protección policial

    ¿Con quiénes conversaron, con alguien de Collipulli o del obispado?

    -Con la gente que estaba encargada en aquel tiempo. Porque las ramas religiosas están divididas y cada una tiene su autoridad. Y como son franciscanos, dependen de Chillán. Nosotros conversamos con los franciscanos que estaban ahí. Había como tres o cuatro curas, con ellos conversamos para poder tener acceso. Ellos accedieron en primera instancia, pero luego gente de Angol hizo la denuncia y nos desalojaron.

    Lienzo dejado por el Lov Mallekpoche durante la ocupación del predio de los curas franciscanos, en Collipulli.

    ¿A qué habían accedido en esa primera instancia?

    -A darnos el espacio para poder pasar, para poder estar tranquilos. Porque los carabineros siempre están ahí, pendientes si hay algún conflicto. Ese era el fin que teníamos, eso era lo que nosotros queríamos conversar con ellos, que no hubiera carabineros. Así nosotros podíamos tener libre acceso, podíamos entrar, trabajar y sembrar. Después de eso, perdimos el acceso a la entrada principal. Aun así logramos construir una segunda vivienda donde se iba a instalar una familia a vivir. Pero nos volvieron a desalojar.

    ¿Y la casa?

    – La destruyeron y se la llevaron.

    ¿Luego de ese desalojo hubo más diálogo con la iglesia?

    -No. La Iglesia traicionó la palabra que habían dado y entonces nosotros, ahora, estamos en un proceso de seguir entrando al predio pero por abajo, por la parte del río y realizando de mediana forma el control territorial. En el futuro tenemos planificado hacer otro tipo de acciones y llegar al control efectivo del predio.

    ¿Urge la necesidad de la tierra? Están muy reducidos, pareciera ser…

    -Sí.  Son tres hectáreas solamente donde vivimos, es tierra recuperada igual por la lucha, pero estamos bien apretujados aquí los peñi y lamuen. Por eso también nació la inquietud  de saber de dónde venimos y de recuperar la tierra.

    Sacándote un poco del tema ¿ustedes son familiares del peñi  Mendoza Collio (asesinado por Carabineros en 2009) o solo es alcance de nombre?

    -Si. Somos familiares, pero lejanos.

    El peñi murió por aquí…

    -Más abajo. Un poco más abajo, en otro fundo en conflicto.

    Ustedes tienen un conflicto directo con la iglesia, tú mismo has señalado que no han respetado la palabra, que había un acuerdo para trabajar que no cumplieron y que los desalojaron. ¿Qué opinión te merece el rol que juega la iglesia en territorio mapuche?

    -¿Actualmente o cómo ha sido en el tiempo?

    -Históricamente y en la actualidad…

    -La iglesia siempre ha tenido el rol de colonizar pasivamente la mente de los mapuche y aquí, tiempo atrás,  hace unos 20 o  30 años, la mayoría de los mapuche eran católicos, tenían capillas, iglesias y vivían temerosos del cristianismo. Ellos creían firmemente y eso fue lo que los mantuvo prácticamente sin poder recuperar sus tierras, sin poder abrir sus ojos y ver la situación en la que estaban. La iglesia ha introducido una cultura extranjera en nuestro pueblo. Entonces el rol que ellos han tenido históricamente es ese, el hecho de colonizar al mapuche, sacarlo de su raíz y plantarle un modelo distinto a las creencias propiamente nuestras.

    La iglesia ha introducido una cultura extranjera en nuestro pueblo. Entonces el rol que ellos han tenido históricamente es ese, el hecho de colonizar al mapuche, sacarlo de su raíz y plantarle un modelo distinto a las creencias propiamente nuestras.

    ¿Y cómo comenzó a revertirse esto?

    -Fue de a poco. Antes, por lo mismo de la iglesia, no se hacían nguillatun, los palines eran escasos y en ese sentido la lucha ha contribuido bastante porque mucha de la gente que hoy está luchando, es gente joven, gente que abrió los ojos. Hoy día la mayoría de la gente del lov es gente joven, gente que no pasa los 30-40 años. Nosotros también quisimos empezar el proceso de esa forma, no solamente el hecho de la tierra como tal, sino que volver a reeducarnos como mapuche, porque  es necesario comprender el lado cultural nuestro para poder llevar la lucha , sino no tendríamos sustento, no tendríamos base para poder plantear nuestra lucha. Yo creo que esto fue lo que afirmó más la recuperación territorial, que los jóvenes -y también los viejos- fuéramos retomando lo nuestro. Porque aquí fue complejo, aquí en el Río Malleco estuvo la frontera de choque, aquí se colonizó de forma extrema, les prohibieron hablar el mapudungun a los niños en las escuelas y desde ahí se fue perdiendo el idioma. La mayoría de nosotros no somos hablantes, pero de a poco estamos recuperando la lengua. En zonas donde no se hacían palines, ahora se están haciendo. Lo mismo con los nguillatunes. Los jóvenes están recuperando de a poco lo que es propiamente mapuche.

    ¿Y qué piensas del Papa Francisco, crees que incide algo en el pueblo mapuche su visita?

    -Yo creo que no, no creo que traiga soluciones al tema mapuche.  Es una persona ajena a nuestro pueblo. En lo que no estoy de acuerdo es en que gente mapuche se esté prestado para hacerle bienvenidas a este hombre, porque en realidad no creo que tenga el poder para decidir en estos temas.

    Pero algo podría decir, por ejemplo respecto a la usurpación de las tierras que ha hecho la propia iglesia…

    -Las tierras fueron conseguidas con engaños y un buen gesto de la Iglesia Católica o del Papa sería devolver el territorio usurpado. O si ellos quisieran tener una conversación con el pueblo mapuche, no habría pasado el conflicto en Rofue con el machi Fidel, por ejemplo, o el mismo tema nuestro o del peñi Daniel Melinao con el sacristán. La iglesia protege los intereses de los grandes empresarios del país, en ningún momento ellos estarán de parte nuestra.

    ¿Crees que se va a agudizar la militarización con su visita?

    -Ya se sabe que traerán más contingente por las movilizaciones que pueden haber. Nosotros no estamos de acuerdo que él venga, por ende manifestamos nuestro rechazo, y es evidente que eso tendrá respuesta por parte del estado.

    Carlos Bresciani y arribo del Papa: “Los tiempos ya no están para visitas de doctores”

    Vie, 01/12/2018 - 14:45
    Cuenta la historia que el lonko Teodoro Huenuman del Lov Huenuman Antivil, al sur del Tirúa, retó a la misión jesuita a un juego de palín para decidir su suerte. Si ganaban el palín, se daría paso respetuoso a los misioneros, de lo contrario serían decapitados. El relato es del sacerdote Carlos Bresciani, líder de la misión jesuita en Tirúa. En su vivienda del sector Las Misiones, donde reside hace 12 años, recibe a Aukin para dialogar sobre la visita del Papa Francisco y sus implicancias con el conflicto territorial existente en Wallmapu.

    Entrevista y redacción: Daniela Salazar y Alihuen Antileo García

    ¿Por qué territorio Mapuche?

    -Estoy aquí, porque me invitaron a colaborar y por un deseo personal propio y místico, de querer acompañar los procesos de dignificación de la vida de los pueblos. Sin muchas herramientas, más bien desde la intensión y con el deseo de no imponer, si no de dejarse permear por el territorio y ensanchar las propias visiones, romper algunas otras, poder mirar con otros ojos la propia realidad, la propia identidad, la propia nacionalidad. Son las cosas que me cautivaron y me pusieron en situación, hace como 30 años atrás, cuando estuve en una comunidad para el sur y tuve la experiencia de decir aquí estoy en otro país, en otro lugar y fue la experiencia de sentirse extranjero. Desde la experiencia de fe, creo que, si esto me toca, algo tengo que hacer con esto que me atraviesa y ese algo significaba volver al territorio, aportar en esos procesos y por eso estoy acá. Es un deseo personal  que se une al deseo institucional de la compañía.

    ¿Qué labor realizas en el territorio lavquenche?

    -Los que estamos aquí, tenemos una presencia que llamamos intraeclesial, que significa acompañar en la Fe a los católicos del lugar, sin un afán proselitista, ni de andar convenciendo, solo de acompañar a los que son en su Fe y tratando que esa Fe no los y las aliene del territorio, ni de lo que pasa acá, sino más bien unirlos en su propio territorio y en su propia identidad.

    Por otro lado uno acompaña procesos, que no necesariamente son de iglesia o católicos, sino vinculación afectiva, uno va conociendo el territorio y se va vinculando, a partir de la plataforma eclesial se habre a otras realidades en donde surgen algunas iniciativas, que hemos ido queriendo colaborar, acompañar y potenciar.  Una de esas es la Relmu Witral y así otras más pequeñas, como ayuda en mano de obra en el trabajo del campo de algunas familias,  además otras vinculaciones con lo que es el Hogar de Cristo, con adulto mayor y así van surgiendo otras iniciativas de vinculación de estar aquí, de la vida local, el agua, del estar viviendo aquí en el campo. Hoy acompaño un proceso en Sara de Lebu, con gente que quiere rescatar su lugar en todo sentido, un cementerio de la comunidad que quieren legalizar.

    Me parece impresentable que (el Papa) no se junte con dirigentes, con aquellos que están sufriendo el problema que el mismo ha acusado con muy buena lucidez, más allá de la ecología barata, más bien profunda que tiene que ver con un modelo capitalista extractivista instalado en los territorios, y que él dice que eso no está bien, que esas palabras estén acompañadas de gestos, es fundamental.

    El rol de la iglesia en el proceso de despojo y colonización del pueblo Mapuche ha sido fundamental: despojo de su conocimiento espiritual, persecución y asesinato de muchas machi y hoy se sigue evidenciando esta complicidad. Por ejemplo, vemos representantes de la iglesia bendiciendo carros de Fuerzas Especiales de Carabineros para reprimir comunidades. En ese contexto ¿cuál es el valor que le entregas a la visita del Papa Francisco?

    -Lo primero que se me viene a la cabeza: visita de doctor y los tiempos ya no están para visita de doctores. Entonces, esta visita de tres días es impresentable, porque en el fondo se traduce en tres actos masivos, como de la parafernalia de la cristiandad. Él (Papa Francisco) tiene una sensibilidad especial con el tema medio ambiental y con lo que significa eso para los grupos humanos y los pueblos originarios, me parece impresentable que no se junte con dirigentes, con aquellos que están sufriendo el problema que el mismo ha acusado con muy buena lucidez, más allá de la ecología barata, más bien profunda que tiene que ver con un modelo capitalista extractivista instalado en los territorios, y que él dice que eso no está bien, que esas palabras estén acompañadas de gestos, es fundamental. Estamos en los tiempos en que las palabras no bastan.

    Por ejemplo en Perú tienen organizado un encuentro en la Amazonía con dirigentes que tienen problemas directos con una petrolera, eso es un gesto concreto, para apañar un proceso en contra de lo que significa una industria.

    Aquí se reduce todo en un acto masivo donde se resaltarán solo las palabras. Y él va a estar en un lugar, donde se va a hacer la misa (en la Base de la Fuerza Aérea de Chile del sector Maquehue) con una historia muy mala. Fue centro de detención y tortura en dictadura, donde hubo un cura que fue torturado ahí, aparte de las demás cientos de personas que vivieron el horror. Entonces, primero estoy en un lugar donde se violaron los derechos humanos y segundo en un territorio que no es neutral, tiene identidad y dueño, debieran resaltarse esta parte de la historia. Si no se hace cargo de estas cosas a mí me desilusionaría mucho, pero no influiría demasiado en lo que nosotros hacemos en los territorios.

    La jerarquía de la iglesia no pareciera entender todo esto…

    -La iglesia parece monolítica pero es súper diversa en su exterior, pareciera que es una sola, que funciona con orden de mando, pero por dentro es muy diversa, con varias corrientes, obviamente hay corrientes que pesan más. Digo esto porque parte de las malas prácticas que no colaboran en un proceso real de dignificación y descolonización son las prácticas que ha tenido el obispo (Francisco Javier Stegmeier) en donde se realizará la misa. Este hombre desmanteló el esfuerzo de hombres y mujeres bien comprometidos con el tema de las comunidades, tanto así que uno de ellos estuvo resguardando el cuerpo de Matías Catrileo junto al obispo anterior, eso habla como aún prevalecen mentalidades coloniales que en el fondo creen que anunciar la palabra del Dios significa hacerlos a todos iguales. Eso no es enunciar la palabra del señor para mí.

    Entonces todo el proceso de conflicto que ha habido con la iglesia en general es porque ha habido prácticas horribles de relacionarse con el territorio, de entender la realidad, yo a veces me pregunto: ¿en qué mundo viven? Lo digo públicamente: el Obispo de Villarrica  (Francisco Javier Stegmeier) ha sido nefasto para la iglesia en general y para el territorio en particular. Él tuvo el problema con Llaguepulli por no entender que el magisterio y la escuela estaban en un territorio concreto y comenzó a echar gente porque pensaban distinto. No entender que el lugar recuperado por la comunidad del Machi Fidel Tranamil estaba sentado sobre un título de merced que es como usar un auto robado, igual eres culpable por receptación, a pesar del aviso que en su momento le dijo a la institución, esa tierra tiene dueño incluso con papeles, entonces no pueden comprar eso. Algunos obispos padecen de ceguera sobre el lugar donde están ubicados.

    En Chile siguen habiendo practicas coloniales, este papa ha hablado un poco sobre esto diciendo que debemos cambiar como humanidad, pero uno ve como su visita representa un costo económico grosero…

    -El aparataje económico es injustificable, pues en Chile la visita se ha reducido a un mega evento, mientras las realidades más agudas serán invisibilizadas. Aquí se juega la imagen país, cosas políticas, al Papa lo invita el Estado de Chile y no solo porque lindo que hable de la palabra de Dios, algo espera el Estado y las presiones políticas de los poderes económicas son terribles, para que diga lo que quieren que diga.

    La recuperación territorial es un proceso social que tenía que venir y que debe continuar, ya que nace del deseo legítimo de un pueblo por recuperar lo que es propio, sin permiso, pues no tienen por qué pedirlo, ya que cuando han conversado se les han cerrado muchas puertas. Lo encuentro de una dignidad de persona y de un pueblo que yo admiro, como me gustaría que nos paráramos así frente a otras cosas desde otros grupos sociales.

    ¿Qué opinas sobre la recuperación territorial y la reconstrucción de la sociedad Mapuche?

    -Pienso que la recuperación territorial es un proceso social que tenía que venir y que debe continuar, ya que nace del deseo legítimo de un pueblo por recuperar lo que es propio, sin permiso, pues no tienen por qué pedirlo, ya que cuando han conversado se les han cerrado muchas puertas. Lo encuentro de una dignidad de persona y de pueblo que yo admiro, como me gustaría que nos paráramos así frente a otras cosas desde otros grupos sociales. En ese sentido el tema del control territorial son intentos de hacerse cargo del territorio, pues durante todo mi trabajo en el transcurso de los años en concreto: nadie quiere que otro decida que hacemos o como vivimos en nuestro territorio, eso es algo que está en la vena de todas las comunidades, esta es mi tierra, esto me importa y nos importa a nosotros, quien viene, quien no, qué institución se acerca y cual no, eso es bien común y esto se une a una corriente que se ha permeado a la sociedad en general que es el anhelo de decidir por tu propio territorio. A mí me llamó la atención un reportaje en la población La Victoria, Santiago: Como los cabros hablaban de su territorio, de cómo se hacen cargo de su territorio, yo dije: “esto es herencia Mapuche absolutamente” es un triunfo del movimiento Mapuche en el pensamiento de la sociedad en general. Hacerse cargo del territorio donde vivimos. Esto se relaciona con la crisis de democracia actual, la crisis de las instituciones, la crisis de la participación ya que no se construye poder local, organización territorial, estratégicamente se ha quitado el poder desde las personas para que se mantenga el orden impuesto.

    La recuperación y reconstrucción territorial es un proceso desde el espíritu, muy potente, con grados de compromiso disímiles pero que apuntan a un modelo de sociedad distinto, donde el movimiento Mapuche lleva la delantera en la propuesta del poder territorial, el movimiento más político o que lidera estos pensamientos autonómicos instalan ideas que todos necesitamos desarrollar como sociedad en general, reconstrucción, participación, poder territorial, otras formas de hacer política, que en la medida que el movimiento sepa permear al resto de la sociedad, liderará con más fuerza una propuesta de sociedades distintas.

     

    [video] El Desengaño

    Lun, 11/27/2017 - 23:06
    En Tirúa –en el sur de la provincia de Arauco- la comunidad María Colipi viuda de Maril lleva más de 40 años de lucha intentando recuperar el fundo Labranza, parte de su territorio ancestral.

    Devuelto el predio durante el gobierno de Allende en 1971, la contrareforma agraria impulsada en dictadura por Julio Ponce Lerou, yerno del dictador Augusto Pinochet, volvió a despojarlos de sus tierras las que, acto seguido, fueron traspasadas a empresas forestales.

    Hoy, cuando se cumplen 50 años del inicio de la reforma agraria, la nueva generación mapuche de la María Colipi ha vuelto a la carga, esta vez ocupando, controlando y trabajando el fundo Labranza a pesar de las presiones e influencia de la poderosa forestal Mininco y el grupo Matte.

    • Dirección y producción general: Julio Parra
    • Cámara: Felipe Durán y Julio Parra
    • Música: Juan Quewpumil, Natascha Olivera, Patricio Arellano y Andrés Martínez.

    Pewenmapu / declaración pública e invitación a marcha Mapuche-Pewenche

    Lun, 11/27/2017 - 00:02

    Las comunidades Ancestrales Mapuche-Pewenche de la Identidad Territorial Pewen Mapu, se encuentran ubicadas en las Comunas de Alto Biobío, Quilaco, Santa Bárbara, Quilleco, Antuco y Lonquimay de la VIII y IX Región al sur de Chile. El territorio ancestral cuenta con grandes riquezas naturales, como recursos hídricos y grandes extensiones de bosque nativo y bosque de araucarias que estamos profundamente dispuestos a proteger de los intereses ambiciosos del modelo colonialista, capitalista y extractivista que ha devastado nuestros territorios y que generan graves problemas ambientales, culturales, económico y sociales para nuestro pueblo.

    Desde la instauración de la república de Chile y dictaciones de leyes, procesales, penales, administrativas y civiles, hemos sido víctimas generación tras generación, de acciones de atropello y vulneración por parte del Estado del llamado Estado De Derecho. Así hemos visto cómo a través de la dictación de diversas leyes y normas, nuestro Derecho a habitar, a gobernar, a permanecer como Pueblos en nuestros Territorios (Puel Mapu, Pikun Mapu, Labken Mapu y Willi Mapu). Las leyes actúan a favor de los gobiernos de turno, y sus autoridades, quienes coludidos con intereses privados usan maliciosamente y dolosamente los más diversos mecanismos de represión.

    Los más diversos atropellos han quedado en la memoria oral de nuestros abuelos, sus relatos han sido traspasados a las nuevas generaciones y hoy son ampliamente descritos por historiadores Mapuche y no Mapuche, quienes han ayudado a esclarecer los hechos ocurridos, por ejemplo en la mal llamada Pacificación de la Araucanía, período en que el Estado Chileno, arrasó con nuestro territorio y desconoció diversos tratados que hasta ese entonces, se había logrado convenir entre nación mapuche y la joven nación chilena de aquellos tiempos,

    A lo largo de nuestra historia hemos vivido un proceso de asimilación, integración y aculturación intensa que hace referencia a un proceso social mediante el cual una persona, un grupo de individuos o una comunidad entera ve transformado su sistema cultural a partir de la adquisición de nuevos elementos o valores no propios. Este fenómeno que origina y refuerza la pérdida de identidad. Hoy y pese a los intentos de desintegración cultural, nuestros pueblos ancestrales defendemos y recuperamos nuestro kimun y no estamos dispuestos a continuar aceptando la integración cultural que propone el Estado consecuencia del proceso de usurpación y despojo histórico que nos afecta. Recuperaremos y reconstruiremos con las nuevas generaciones el valor de lo que fue y es nuestro valioso patrimonio cultural Ancestral.

    Manifestamos nuestra profunda preocupados y preocupadas por el permanente amedrentamiento y vigilancia sufridas por nuestras comunidades. Denunciamos las acciones de los agentes de seguridad: detención por sospecha, presencia de agentes civiles en busca de información sobre movimientos y dirigentes, control de identidad y patrullaje vehicular y aéreo insistente en el Territorio de Alto y Bajo Biobío.

    Denunciamos la criminalización de la que hemos sido objeto sustentada por medios de comunicación cómplices de los grupos poderosos que buscan matarnos y encarcelarnos. Recogemos lo declarado por ONU quien señala que “la criminalización de los movimientos indígenas se ha constituido en una de las principales problemáticas en todo el planeta, asociada a la tendencia creciente de la violación sistemática de los derechos de los pueblos indígenas”.

    Solidarizamos con cada uno de nuestros peñi y lamien que dignamente se han atrevido a tomar la Responsabilidad de luchar por los Derechos Ancestrales, a quienes se encuentran encarcelados luchando para exigir juicio justo y la no aplicación de la ley llamada antiterrorista. Su lucha es de todos y de todo nuestro pueblo.

     

    Rechazamos las campañas comunicacionales y sociales que se han realizado para denostar y deslegitimar nuestra lucha. Hacemos un llamado a la Nación Chilena a conocer la causa real del problema territorial y Político de nuestro pueblo. Solidarizamos también con sus luchas sociales y les pedimos poner atención a la forma en que el Estado-Empresario, busca engañarlos bajo un discurso de los buenos y malos, terroristas y no terroristas.

    No creemos en el llamado al diálogo propuesto por el gobierno. No tienen y nunca han tenido la disposición a buscar una solución real a las reivindicaciones históricas de la Nación Mapuche. No creemos en sus mesas de Diálogo, si no son capaces de reconocer el profundo atropello en contra de nuestra gente, cultura y nación, todo en pro del llamado Desarrollo y Civilización.

    Denunciamos que el Estado chileno, obliga a las comunidades indígenas a organizarse bajo la forma occidental, forzándolas a obtener personalidades jurídicas que incluyen la institución de autoridades ajenas a su cultura, vale decir Presidente/a, Secretario/a y Tesorero/a. Desconocen la autoridad que, ancestral y tradicionalmente ha ejercido el Lonko dentro de las comunidades. La imposición y validación de otras estructuras administrativas no es más que una forma de colonización cultural que apela a la destrucción de la cultura, la limitación a su autonomía y la libre determinación. Ponemos de manifiesto que bajo el Derecho Ancestral, la única figura válida es la del Lonko. Los Pueblos Indígenas en Chile, y en específico las comunidades Mapuche-Pewenche, ostentamos el legítimo derecho a estructurarse bajo las formas de organización ancestral de su respectiva cultura. Al Estado no le cabe más que respetarlas, en tanto este reconocimiento consta también, en los compromisos que el propio Estado chileno ha asumido ante distintas asambleas de la Comunidad Internacional y que hoy son Ley de la República.

    Exhortamos a todos los Lonko del Meli Witran Mapu, de la Nación Mapuche a reconstruir, a unificar, a validar nuestra autoridad de Lonko en nuestros Lob. Llamamos también a las Autoridades Ancestrales Espirituales y Políticas Mapuche a apoyar nuestra lucha por la defensa del Itrobill Mongen (Biodiversidad). A los peñi y lamien que están sufriendo los devastadores efectos de la cacería humana que lleva adelante el actual gobierno con sus aparatos represivos y con los dueños de los grandes capitales, que han visto en el movimiento mapuche, la amenaza a sus intereses corruptos. El interés por desarticular nuestra lucha territorial, cultural, política y espiritual, no tendrá éxito, pues les decimos que no les tenemos miedo y seguiremos adelante con lo que nos parece nuestro legítimo derecho a reconstruir la Nación Mapuche.

    Las comunidades y organizaciones indígenas del Territorio de Alto Biobío, nos ponemos en alerta y le hacemos el llamamos al Estado de Chile a respetar los derechos de los Pueblos Originarios y disponerse a iniciar un camino que implique el reconocimiento, restitución y reparación del mal causado. Recogemos los preceptos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos humanos, en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, la Declaración Americana de los Pueblos Indígenas que en algunos de sus artículos establecen el Derecho a la Libre Determinación y Autonomía en su integridad.

    En virtud de lo anterior, es que las Comunidades del Territorio Mapuche-Pewenche de las Comunas antes mencionadas venimos a exigir a los Privados e Instituciones de Estado a que hagan abandono de las Tierras usurpadas: Fundos Las Lengas, infiernillo, Queuco, los Chenques (Cauñicu y Pitril), Rañilhuenu, san Miguel, de la Ribera del Queuco Y Guallaly, Los Guindo ( Familia Bustener y Campagna), Villucura, Lolco de la ribera del Biobio, en Alto Biobío Y Fundo Aguas Blanca de la Familia Matte, Las Quinientas de la Comuna de Santa Bárbara Y Carta Ajena (Forestal Mininco), Cahual, Noiman, Trompelhueno (Forestal Mininco) de la Comuna de Quilaco, Así También exigimos al Estado Chileno declarar territorio Ancestral a los “reservas” de Ralco y Alto Pemehue, NOS PERTENECE.

    Con el objetivo de dar a conocer los sentidos de nuestra lucha política social, convocamos a nuestras comunidades y organizaciones pewenche y no pewenche para el sábado 09 de diciembre de 2017 a una marcha por la Autonomía y Recuperación Territorial, la que iniciará en Ralco, Alto Bio Bio desde las 10: 00 hrs.

    SEGUNDO SUAREZ MARIHUAN
    LONKO COMUNIDAD DE MALLA MALLA

    Declaración pública del Lov Lafken Winkul Mapu frente al asesinato del joven mapuche Rafael Nahuel

    Dom, 11/26/2017 - 23:56

    A la Nación Mapuche

    A la sociedad consciente

    Ante los últimos acontecimientos sucedidos en nuestra lof LAFKEN WINKUL MAPU. Comunicamos a nuestro pueblo lo siguiente:

    Kiñe: el weichafe asesinado en la represión del día de ayer 25 de noviembre se llamaba RAFAEL NAHUEL de 21 años de edad, fue cobardemente acribillado por la espalda.

    Epu; los detenidos se encuentran incomunicados en la PSA (policía aeroportuaria) y son Lautaro Alejandro Gonzáles y Fausto Horacio Jones Huala. Quienes fueron brutalmente torturados luego de ser testigos claves del asesinato del weichafe caído y quienes lo trasladaron en ese momento cuando aun se encontraba con vida.

    Kula: dentro del lof los weichafe siguen ejerciendo el control territorial a pesar de que varios de ellos se encuentran con heridas de múltiple gravedad debido a los impactos de bala de plomo de armamento de guerra portados por el aparato represor del estado. (M16, UZI, FAL, RIFLES WINCHESTER, 9MM GLOK…)

    Meli: Reafirmamos el llamado a las comunidades, a las autoridades ancestrales y a los weichafe de todo el Puel Mapu, validamos todas las formas de lucha con el único fin de reconstruirnos como pueblo.

    Kechu: el eluwun del weichafe será en su ruka en barrio Nahuel Hue calle Isla del tigre s/n y kila y weke s/n.

    Seguimos con nuestra dignidad intacta para seguir luchando por nuestra Mapu.

    Reivindicamos a nuestro weichafe caído su muerte no será en vano. La sagrada sangre mapuche derramada será vengada.

    Seguiremos resistiendo y combatiendo contra el aparato represivo del estado usurpador y capitalista que pretende adueñarse de nuestro territorio ancestral.

    Como mapuche no daremos ni un paso atrás, creemos en pu newen, pu lonko y en la fuerza de nuestra gente, nuestros weichafe.

    Amulepe taiñ weichan

    Petu müleiñ taiñ lelfun mew!

    Inkatuleiñ taiñ Mapu mew

    Marichi wew! Marichi wew!

    Lof lafken winkul mapu
    Puelmapu

    Machi Francisca tras absolución: “Si existe diálogo y buen trato entre mapuche, tendremos fuerza y estaremos unidos”

    Dom, 11/26/2017 - 21:16
    Aukin conversó con la machi Francisca Linconado. Lo hizo en su Lof, días después de la histórica absolución dictada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Temuco, que falló a su favor y de otros diez comuneros mapuche en el Caso Luschinger Mackay.

    En el nütram con este medio, la machi reafirmó lo dicho tantas veces. Dijo que fue acusada por presiones de los latifundistas de la zona, entre ellos Emilio Taladriz, a quien la machi en 2008 le ganó un juicio por tala ilegal de árboles nativos y yerbas medicinales. Fue la primera vez que en Chile se aplicaba el Convenio 169 de la OIT.

    De paso, aprovechó de agradecer el apoyo brindado por las Comunidades y Lov en Resistencia durante todo el proceso, con especial énfasis en la huelga de hambre que asumió en diciembre de 2016 y enero de 2017, que a la postre le permitió salir de la prisión preventiva y regresar a su rehue.

    Ya absuelta y en libertad, hizo un llamado a la buena conversación y a la unidad entre mapuche. “Si existe el diálogo y el buen trato entre mapuche, tendremos fuerza y estaremos unidos”.

    IIRSA-COSIPLAN acechando Wallmapu

    Mar, 11/21/2017 - 23:35
    Entendiendo las condiciones materiales que genera el plan IIRSA-COSIPLAN, es que debemos entender los proyectos de reposición de las carreteras P-70 que conecta Peleco (comuna de Cañete) con Tirúa en un tramo de 60 kilómetros y P60R que enlaza Cerro Alto (comuna de Los Álamos) con el límite regional del Bío Bío y La Araucanía. Bajo esta misma lógica también se explican las 72 solicitudes presentadas por empresas privadas para la crianza y cultivo de salmones en las costas de la Región del Bío Bío, de las cuales 25 acechan las costas de Lebu, Cañete y Tirúa.

    1. IIRSA-COSIPLAN y los corredores del saqueo

    La iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) es una plataforma de proyectos viales, energéticos y de comunicaciones que pretende integrar, bajo lógicas mercantiles, los territorios sudamericanos para facilitar y potenciar las dinámicas extractivistas1. Esta iniciativa surge el año 2000, siguiendo los lineamientos del Banco Interamericano de Desarr

    ollo (BID) y el año 2011 es asumida como Foro Técnico del Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN) de UNASUR.  En ella participan los 12 estados de la región que, independiente de la orientación política de sus gobiernos, buscan una mejor inserción en las redes globales de acumulación capitalista. Hoy en día, la plataforma cuenta con 562 proyectos, con una inversión estimada de USD 198.574 millones (www.iirsa.org).

    La IIRSA-COSIPLAN reordena el mapa de Sudamérica en 10 Ejes de Integración y Desarrollo (EID)2, que se definen como “franjas multinacionales de territorio en donde se concentran espacios naturales, asentamientos humanos, zonas productivas y flujos comerciales” (www.iirsa.org). Estos ejes dan lugar a corredores bioceánicos que, mediante carreteras, ferrovías, túneles, hidrovías, sistemas portuarios, etc., conectan áreas ricas en agua, minerales, hidrocarburos y biodiversidad con las costas del Atlántico y el Pacífico. Más allá de la conectividad, la explotación de estos bienes se potencia con proyectos hidroeléctricos y nucleares que nutren energéticamente las faenas de extracción. Los EID imponen una nueva territorialidad, que actualiza el rol de Sudamérica como región proveedora de materias primas para la industria transnacional3.

    Estos EID no solo reordenan el espacio físico, también reconfiguran las relaciones sociales y disciplinan las subjetividades, pues las obras de infraestructura articuladas entre sí materializan determinadas visiones de desarrollo y, por ende, de orden social. En este sentido, podemos comprender a IIRSA-COSIPLAN como una nueva avanzada colonizadora, que somete los territorios, saquea sus bienes naturales y subordina los sistemas tradicionales de vida. De esta forma, la infraestructura cumple un rol claramente político. A través de sus obras, IIRSA-COSIPLAN desplaza las territorialidades preexistentes, particularmente aquellas que, tras siglos de resistencia, solo parcialmente fueron integradas al sistema capitalista4. Los corredores operan como ‘rutas del despojo’ que aceleran la explotación y circulación de bienes que fueron comunes, y que hoy se mercantilizan como ‘recursos naturales’.  En toda Sudamérica la implementación de esta iniciativa ha generado verdaderas ‘zonas de sacrificio’, donde las economías tradicionales son desplazadas por la explotación intensiva de minerales e hidrocarburos y el desarrollo de la agroindustria o la industria forestal. Los gobiernos, fieles al empresariado transnacional, despliegan complejas estrategias de ‘pacificación social’, normalizando la sobreexplotación de la naturaleza como el único camino para ‘superar la pobreza’, cuando estas estrategias ya no funcionan recurren a la violencia explícita. La máquina extractivista funciona con violencia y corrupción.

    Los puertos chilenos cumplen un rol estratégico en la territorialidad extractivista impuesta por IIRSA-COSIPLAN, en tanto puerta de salida a los mercados del Asía Pacífico, particularmente China, cuya acelerada industrialización demanda grandes cantidades de materia prima. La imagen de un ‘Chile plataforma’ para la inversión y un ‘Chile puente’ se sostiene en los más de 4.000 kilómetros de costa que permitirían comunicar Sudamérica con el ‘gigante asiático’. Por eso, 5 Ejes de Integración y Desarrollo (EID) atraviesan este país: Andino del Sur, Capricornio, Interoceánico Central, MERCOSUR-Chile, y Del Sur. Sin embargo, la iniciativa es prácticamente invisible, no existe bibliografía especializada, ni documentación de las obras o los conflictos que estas pudiesen generar. Aun así, IIRSA-COSIPLAN cumple un rol central en la implementación de pasos fronterizos, la ampliación de puertos, aeropuertos, redes viales, redes eléctricas e hidroeléctricas. Lo relevante de este caso es que la territorialidad de IIRSA-COSIPLAN coincide con el ‘neoliberalismo de guerra’ imperante en Chile. De hecho, la estrategia de regionalización según orientaciones productivas, que promueven los Ejes de Integración y Desarrollo (EID), es similar al proceso de regionalización aplicado por la dictadura pinochetista en la década del setenta. En ese periodo, las reformas estructurales liberalizaron la economía y, paralelamente, reorganizaron el territorio en función de las necesidades del comercio exterior. Cuatro décadas después, los efectos ecológicos y sociales del modelo son impactantes, pero también lo es la capacidad de gestión de conflictos de las instituciones estatales. En Chile, la eficiencia neoliberal ha triunfado invisibilizando IIRSA-COSIPLAN y atendiendo conflictos puntuales que se presentan desconectados unos de otros, con escasa capacidad de articular solidaridades.

    2. El Eje del Sur en Wallmapu

    La IIRSA-COSIPLAN se hace presente en Wallmapu a través del Eje del Sur, que abarca las regiones del Bío Bío, Araucanía, Los Lagos y Los Ríos (Chile), y las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro y la porción sur de Buenos Aires (Argentina). El área de influencia de este EID es de 686.527 Km2 , con tan solo un 2% de la población regional, correspondiente a 6.473.238 habitantes. Este EID contempla 47 proyectos, con una inversión estimada de USD 4.507 millones. Su cartera de proyectos está compuesta por 27 proyectos carreteros, 6 ferroviarios, 3 pasos de frontera, 8 marítimos y 3 de interconexión energética5. Estos proyectos se organizan en dos grupos: el Grupo 1 Concepción- Bahía Blanca-Puerto San Antonio Este y el Grupo 2 Circuito Turístico Binacional de la Zona de Los Lagos. El foco productivo del EID son los hidrocarburos, el mineral de cobre, los porotos de soja y las explotaciones forestales y pesqueras, además del turismo.

    Por el lado chileno, tenemos la siguiente cartera de proyectos:

    (a) Región del Bío Bío: Mejoramiento y pavimentación Ruta Q 45 Los Ángeles- Paso Pichachén, Modernización del Puerto de Talcahuano, Ruta 180 Nahuelbuta (Negrete-Los Ángeles). Doble Vía Ruta 160 Coronel-Cerro Alto (ya terminada).

    (b) Región de la Araucanía: Mejoramiento del Acceso al Paso Icalma, Adecuación y mantenimiento de la Ruta Interlagos, Ruta 5 Temuco-Valdivia, Mejoramiento del acceso al paso Tromen – Mamuil Malal, Pavimentación del tramo hasta la frontera con Argentina, acceso a Pino Hachado Ruta CH-181, Mejoramiento Ruta 181 CH Curacautín-Pino Hachado, Readecuación Túnel Las Raíces, Implementación del control integrado de frontera en Pino Hachado.

    (c) Región de Los Lagos: Construcción del camino de acceso al Paso Fronterizo Río Manso, Construcción del Complejo fronterizo Hua Hum, Puerto Varas-Puerto Mar y Aeropuerto, Implementación del control integrado de paso de frontera Cardenal Samoré, Repavimentación de Ruta CH 215 Entrelagos– Paso Cardenal Samoré y Pavimentación Ruta CH 231 Puerto Ramírez – Paso Futaleufú.

    (d) Región de Los Ríos: Mejoramiento y pavimentación Ruta 201-CH Coñaripe -paso Carirriñe y Mejoramiento del acceso al Paso Hua Hum.  

    Cabe señalar que los proyectos de la cartera IIRSA-COSIPLAN van asociados a Programas Territoriales de Integración (PTI), mediante los cuales se promueven otros proyectos que los hagan viales. En este sentido, cada proyecto del Eje del Sur encadena obras locales de adecuación (infraestructura, logística, desarrollo productivo, educación, etc.) además de encadenarse a emprendimientos extractivos que, si bien no son parte de la plataforma, son posibles gracias a las condiciones materiales que los proyectos IIRSA-COSIPLAN generan. Consecuentemente, podemos plantear que el Eje del Sur está imponiendo una territorialidad para el extractivismo, en la que el avance de las obras supone el avance de un modelo de desarrollo que inserta violentamente a Wallmapu en relaciones de explotación y dependencia, abriendo un nuevo ciclo de colonización. Si comprendemos la ocupación del espacio como la dimensión articuladora del conflicto político, es necesario analizar el rol de los proyectos IIRSA-COSIPLAN en la configuración de un nuevo proceso de ‘Pacificación de la Araucanía’, donde los estados empresariales de Chile y Argentina, convergen intensificando las dinámicas de despojo territorial y violencia sistemática sobre el mundo mapuche.

    Un ejemplo que nos permite comprender la complejidad de este proceso, es la relación entre la explotación de hidrocarburos no convencionales en Neuquen (Argentina) y lo que se conoce como el ‘Corredor Norpatágonico’ del Eje del Sur de IIRSA-COSIPLAN. De hecho, el potencial del yacimiento de arenas para fracking de Vaca Muerta se asocia a la promoción, por parte de los gobiernos y sectores empresariales de Chile y Argentina, de la activación del Ferrocarril Trasandino del Sur6, que permitiría la salida del producto por los puertos chilenos rumbo al Asía Pacífico. La viabilidad de ese ferrocarril se asocia a su vez a la mejora de los pasos cordilleranos con obras como la readecuación del Túnel Las Raíces, y la modernización del Puerto de Talcahuano (ambas incluidas en la cartera IIRSA-COSIPLAN), además de otras obras locales de infraestructura, como posibles puertos secos y puertos menores, que están siendo promovidos en la comuna de Victoria y la costa de Lebu7, respectivamente. De hecho, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, actual ‘Embajador extraordinario y plenipotenciario en misión especial para Asia-Pacifico’, tras reunirse con autoridades de Neuquén y Chubut, ha enfatizado la importancia de concretar una ruta bioceánica por la antigua ruta de Lonquimay, que tenga salida por los puertos del Bío Bío. Frei subraya el potencial de Chile como plataforma de servicios portuarios, desde donde se gestione el transporte de las mercancías provenientes de Argentina y Brasil, cuyo destino sean los mercados asiáticos8. En este punto es necesario subrayar los fuertes conflictos que la industria del fracking ha generado en la zona de Neuquén, parte del Puelmapu, donde se ha intensificado tanto el rechazo a estas prácticas por los daños territoriales que conlleva, principalmente la escases de agua, como la represión militarizada por parte del Estado Argentino. Claramente, en este caso podemos ver la articulación de obras IIRSA-COSIPLAN con el despojo extractivista que avanza de la mano de una nueva ofensiva colonizadora, intentando someter las territorialidades en resistencia de Wallmapu.

    En este contexto, entendiendo las condiciones materiales que genera el plan IIRSA-COSIPLAN, es que debemos entender los proyectos de reposición de las carreteras P-70 que conecta Peleco (comuna de Cañete) con Tirúa en un tramo de 60 kilómetros y P60R que enlaza Cerro Alto (comuna de Los Álamos) con el límite regional del Bío Bío y La Araucanía en las comunas de Contulmo y Purén. Ambos proyectos se encuentran en fase de diseño y el Ministerio de Obras Públicas (MOP) trabaja en crear las condiciones que le permitan sacar adelante los procesos de consulta indígena que den luz verde a ambos proyectos carreteros.

    Bajo esta misma lógica también se explican las 72 solicitudes presentadas por empresas privadas para la crianza y cultivo de salmones en las costas de la Región del Bío Bío, de las cuales 25 acechan las costas de Lebu, Cañete y Tirúa. Entendiendo la dinámica estratégica de IIRSA-COSIPLAN, el mejoramiento vial de las rutas se hace indispensable para el éxito de los planes extractivistas en zona lavkenche con fines exportadores. Lo mismo ocurre con la posible construcción de tres centrales hidroeléctricas de paso en el Valle de Elicura (comuna de Contulmo) y con la modernización del Puerto Lebu, donde autoridades locales, sumado a reconocidos lobistas IIRSA (destacan entre ellos el ex concejal por RN en Cañete Jorge Maldonado por el lado chileno; y el empresario argentino Ricardo Partal por el lado trasandino), se encuentran gestionando con autoridades centrales el financiamiento del diseño del proyecto bajo el argumento de ser incorporados y recibir “las bondades económicas del desarrollo” que traería consigo el cordón bioceánico “Ruta Lógica” que pretende conectar los puertos de Lebu por el Pacífico y Bahía Blanca por el Atlántico en un tramo de 1200 kilómetros estimándose que, de materializarse la iniciativa, el transporte de materias primas entre ambos puertos aumentaría de 1.000 a 7.000 toneladas diarias9.

    Las centrales de paso que amenazan los ríos del Valle de Elicura

    Mar, 11/21/2017 - 23:26
    “Entonces cuando se llegaba la fecha de esa reunión se iba allá arriba, a Provoque, y se tocaba el küll küll, escuchaban todos esos pa allá pa Lebu, y llegaban todos y se reunían, jugaban el palin, nguillatun, todo, formaban todos los kawines ahí ellos, y eso lo dirigía Eli, el cacique Eli que era el lonko principal del Valle de Elicura. Él era muy práctico para hacer la honda, para tirar la piedra, entonces por eso la piedra era de Eli, todo era de él, él lo mandaba, él lo dirigía todo, y cuando se fue, quedó la piedra, se fue, Eli Ñicura, Ñi, dejó su piedra, Eli se fue, dejó su piedra…” Redacción: Natascha Olivera / Fotos: archivo Aukin

    Río Provoque

    Elicura, territorio mapuche marcado por décadas de intervención de empresas forestales y latifundistas. El evangelio y el paternalismo estatal. Ubicado en la comuna de Contulmo, en el sur de la provincia de Arauco, desde el año 2006 ha resistido a empresas saqueadoras de recursos naturales como la extracción de áridos, las que han intervinieron irremediablemente los ríos Elicura y Calebu, afluentes directos del lago Lanalhue, hoy en peligro de empantanarse a raíz del luchecillo que ocasionaron los cisnes de cuello negro que hoy habitan sus aguas luego de emigrar del río Cruces, en Valdivia, como respuesta a la contaminación provocada por Celco.

    Sumado a las forestales y al triste recuerdo dejado por las empresas extractoras de áridos, hoy se suma una nueva amenaza: Las centrales hidroeléctricas. Fue en julio de 2016, por una casualidad, que habitantes del Valle de Elicura descubren la existencia del proyecto energético impulsado por la empresa española, Hidrowatt, perteneciente al grupo empresarial Impulso, cuyo director ejecutivo es el empresario hispano José María Grugues.

    Hidrowatt pretende construir tres centrales hidroeléctricas de paso en el territorio. Éstas son: Central Gustavito de 2,1 Mega Watts (MW) de potencia; Provoque de 1,6 MW y Calebu de 2,3 MW. Conocido el proyecto, los habitantes del Valle de Elicura acudieron a las instituciones pertinentes para exigir explicaciones respecto del proyecto. Sin embargo, el entonces alcalde de Contulmo, Diego Ibáñez; el gobernador de Arauco, Humberto Toro, ambos socialistas, sumado al seremi de Medio Ambiente del Biobío, Richard Vargas y el director regional de la Dirección General de Aguas (DGA) César Saavedra señalaron desconocer el proyecto argumentando que “no existía ninguna presentación formal” en las instituciones antes mencionadas.

    Pamela Reyman, werken del Lov Elicura Mapu

    Si bien las autoridades negaron el proyecto, los elicurache sabían de su existencia y  se dio paso a las movilizaciones. Es así como el 29 de julio de 2016, más de 100 habitantes del valle se toman la carretera P-60R que une Contulmo con Cañete, en oposición al proyecto hidroeléctrico.

    Marcado el punto de inflexión los habitantes del valle se organizan, formando el Movimiento en Defensa de los Ríos del Valle de Elicura, compuesto por personas mapuche y no mapuche que buscan generar debate y concientizar a los habitantes del valle sobre esta nueva amenaza. En este tránsito, se organizan jornadas de propaganda, colmando las casas del valle de lienzos en contra de Hidrowatt, y se trabaja para instalar el conflicto en medios de comunicación, para así generar el apoyo de otras redes que comparten esta problemática en diferentes territorios.

    A pesar de que las autoridades seguían negando existencia del proyecto, en octubre de 2016 la empresa Hidrowatt ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) la solicitud de pertinencia del proyecto “Gustavito”, la que fue autorizada por el director regional del SEA, Nemesio Rivas Martínez. La resolución reza que Hidrowatt no requería pasar su proyecto “Pequeña central hidroeléctrica Gustavito (2,1 MW)” por el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), dándole a través de la pertinencia luz verde para comenzar a ejecutar el proyecto hidroeléctrico vulnerando de paso la realización de la respectiva consulta indígena.

    Si bien las autoridades negaron el proyecto, los elicurache sabían de su existencia y se dio paso a las movilizaciones. Es así como el 29 de julio de 2016, más de 100 habitantes del valle se toman la carretera P-60R que une Contulmo con Cañete, en oposición al proyecto hidroeléctrico.

    “Gustavito” intervendría el curso del río Provoque construyendo una estructura que  generaría un caudal de pasada de 2 m3/s considerando la altura de 500 metros de caída del caudal y así poder elevar la potencia máxima a 2,1 MW. Para esto se necesita, desde su bocatoma, entubar el río por 12 kilómetros hasta llegar a una cámara de carga que embalsará hasta cincuenta mil metros cúbicos de agua, construyendo una estructura de cemento que tendrá muros de hasta 5 metros de alto. La energía generada, sería transportada por una línea eléctrica de 3,8 kilómetros por la ruta P-670R, ruta interior que une al valle con Purén, en la Región de La Araucanía, siendo la ruta lógica de la conectividad con los otros dos proyectos que tiene Hidrowatt en mente.

    Los personajes clave de esta historia son varios. Uno de ellos es Jhon Araneda Peña. Su rol ha sido realizar el lobby entre la empresa, las instituciones públicas y los gobiernos locales. Además de dedicarse a “vender” el proyecto a las comunidades, es el “dueño” de los derechos de agua del río Provoque. También ha sido el encargado de hacer el lobby con forestal Mininco, empresa que es la propietaria “legal” de las tierras en las que Hidrowatt quiere construir la central de paso, dejando claro con esto, que el proyecto que se vende como un supuesto puente para el desarrollo energético de un territorio, no es más que un negocio entre particulares y el estado chileno para consolidar el modelo extractivista en la zona. Así lo demuestra la información pública que se puede obtener de la página del Servicio Nacional de Geología y Minería –Sernageomin- donde se observa que Hidrowatt posee derechos de exploración minera en este sector de la cordillera de Nahuelbuta.

    El otro personaje es Patricio Sandoval, lobista y socio de la consultora C&S Limitada, que presta servicio a Hidrowatt. En octubre de 2016, Sandoval llegó hasta la sede de la junta de vecinos de San Ernesto, sector emplazado al oriente del valle, con la intención de explicar el proyecto hidroeléctrico. En dicha ocasión comuneros mapuche y vecinos del sector lo emplazaron a retirarse del territorio. Sandoval, acorralado, debió suspender su exposición y retirarse del valle: no sin antes firmar un documento en el que señalaba que “Hidrowatt no construiría ninguna central de pasada en el valle de Elicura”.

    Los personajes clave de esta historia son varios. Uno de ellos es Jhon Araneda Peña. Su rol ha sido realizar el lobby entre la empresa, las instituciones públicas y los gobiernos locales. Además de dedicarse a “vender” el proyecto a las comunidades, es el “dueño” de los derechos de agua del río Provoque

    “Fue una cuestión simbólica. Firmó ese papel para poder irse del valle, porque la gente no lo dejó hablar y le dejó en claro que no queríamos ninguna central en nuestro territorio y mucho menos hablar con la empresa”, recuerda Pamela Reiman, werken del Lov Elicura.  

    Es en este contexto que los Elicurache deciden comenzar la pelea jurídica en contra de la empresa de José María Grugues y las instituciones públicas involucradas, decidiendo en conjunto presentar un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Concepción y así frenar la resolución del SEA.

    Fue en marzo de 2017, cuando se presentan cuatro recursos de protección en favor de las comunidades del Valle y su territorio y en contra de la empresa española y el Servicio de Evaluación Ambiental del BIOBIO (SEA), emplazando a las entidades correspondientes a generar las garantías de protección del estero Provoque y los ríos Elicura y Calebu. Tres de estos recursos fueron declarados inadmisibles. Así explicó la Corte el fallo: “el recurso de protección tiene por objeto restablecer el imperio del derecho cuando este ha sido quebrantado por actos u  omisiones arbitrarias o ilegales que amenazan, perturban o privan del ejercicio legítimo de alguna de las garantías taxativamente numeradas en el artículo 20 de la Constitución Política de la República, dejando a salvo las demás acciones legales.  Que, en consideración a lo anterior, la pretensión de los reclamantes, por sus características, debe ser resuelta en sede de la nueva institucionalidad en materia ambiental, esto es, por los Tribunales Ambientales, tanto más si no se vislumbra en el presente  caso un quebrantamiento de un derecho que haya de restablecerse mediante la acción de protección intentada(…)”.

    El cuarto recurso de protección, patrocinado por el alcalde UDI Mauricio Lebrecht fue rechazado por haberse presentado fuera del plazo legal.

    “Lo resuelto por la Corte de Apelaciones en una actitud bastante descuidada y negligente. Ha dicho que no se declara competente para conocer este tipo de temáticas, lo que nosotros consideramos inaceptable ya que someter ciertos proyectos a estudios de impacto ambiental es obligatorio, y a las comunidades mapuche de la zona se les debe efectuar una consulta indígena acorde a los estándares que señala en convenio 169 de la OIT que es una norma obligatoria para el estado chileno”, explicó el abogado Pablo Rivas, asesor del Lov Elicura Mapu.

    El abogado Pablo Rivas, el dirigente Andrés Martínez, el lonko Miguel Leviqueo y la werken Pamela Reyman, tras presentar denuncia en la Superintendencia de Medio Ambiente de Concepción.

    Luego de la indolente respuesta de la Corte, el Lov Elicura Mapu junto con el lonko Miguel Leviqueo, interpusieron un recurso de reposición que también fue rechazado y posteriormente, el 31 de mayo, una denuncia en la Superintendencia de Medio Ambiente en la ciudad de Concepción que busca, según el abogado Pablo Rivas:

    “Denunciar el fraccionamiento ilegal de un proyecto de 6 MW, que necesita ser revisado en cuanto a su impacto ambiental y sociocultural en el valle de Elicura, cosa que no se ha hecho porque Hidrowatt tiene permiso para ejecutar sólo una parte de este gran proyecto, que es la central Gustavito, escondiendo detrás de este fraccionamiento la real magnitud de la intervención y bypasseando las instancias de evaluación e impacto ambiental de nuestra legislación que dicta que todo proyecto de más de 3MW debe pasar por los filtros de impacto y evaluación. Además queremos entregar a la superintendencia, los antecedentes que muestran de hecho, los efectos nocivos de estas represas en el ecosistema del territorio, en la cultura mapuche y en las personas que viven en el valle”.

    Palabras similares tuvo el lonko del Valle de Elicura y lonko mayor del Consejo de Lonkos de la Provincia de Arauco, Miguel Leviqueo.

    “Este un paso más que estamos haciendo los originarios del valle de Elicura, yo como autoridad mapuche, acompañaré a los jóvenes en esta pelea que están dando contra esta empresa Hidrowatt, proyecto que no nos beneficia en nada, solo nos trae destrucción. Seguiremos protegiendo nuestros recursos naturales, como he dicho ya, todo lo que atente contra la naturaleza, contra la tierra, tendrá conflicto. Vamos a continuar trabajando en esta lucha, defendiéndonos, porque como mapuche, como kimche, como autoridad, debemos pelear por nuestro territorio”.

    En la actualidad, esta denuncia está en plena investigación, sin embargo los denunciantes creen que en esta instancia también obtendrán resultados negativos, proyectando como último paso en este frente, la judicialización del conflicto en el Tribunal Ambiental de Valdivia.

    “Este es un camino más donde podemos dar la pelea contra las empresas que insisten con saquear a nuestro pueblo y sus recursos naturales. El camino legal no será la única vía para luchar contra Hidrowatt, porque como ya hemos visto, el estado y la justicia winka no se hacen presentes en la defensa de nuestros territorios porque les permite a estas empresas entrar a nuestros Lov para que se sigan haciendo ricos a costa de nuestro empobrecimiento. El valle de Elicura va a seguir dando la pelea. Ya estamos plagados de forestales, con Hidrowatt no será lo mismo”, afirma Pamela Reiman.

    A la espera de la acción judicial en el Tribunal Ambiental de Valdivia, Hidrowatt no cesa en sus gestiones por intentar convencer a la comunidad del valle de que apruebe el proyecto. En septiembre de este año la empresa sostuvo una reunión en la Municipalidad de Contulmo con el alcalde Mauricio Lebrech, donde también participó la Seremía de Energía del Bíobio, según logró saber Aukin.

    La información se puede verificar en la página de Info  Lobby en la que participaron el español José María Grugues, el lobbysta y empresario de la consultora C&S Limitada Patricio Sandoval y Karina Meneses. Sin embargo en este registro no se menciona a los funcionarios de la Seremía de Energía.

    En el mes de octubre, en una conversación con algunos dirigentes y jóvenes mapuche, el administrador municipal de Contulmo Óscar Muñoz, mencionó que en la reunión antes descrita, Hidrowatt intentaría convencer a las comunidades y vecinos del valle de aceptar la construcción de las represas a cambio de un porcentaje de las utilidades que genere el proyecto.

    “Ahora intentarán sobornarnos, pero como jóvenes mapuche nos opondremos de todas formas a este proyecto. Tal vez podrán comprar a algunos dirigentes, pero esperamos que nuestra gente sea norche y no se deje engatusar por el dinero de estas empresas que solo traerá destrucción a nuestro territorio”, cierra Reiman.

    Pero eso no es todo. El pasado 22 de noviembre, el alcalde de Contulmo Mauricio Lebrecht, sin acusar recibo de las reiteradas veces que los Elicurache manifestaron la negativa de sentase a conversar con la empresa española, convocó a los dirigentes de las comunidades y a los lonko del valle a una reunión que resultó ser la presentación del proyecto de Hidrowatt. Incluso se hizo presente el español José María Grugues y el lobista Patricio Sandoval. Esta presentación no se logró llevar a cabo ya que, al enterarse que Hidrowatt pretendía conversar con los habitantes del valle, pu lamuen ka pu peñi se enfrentaron a Grugues, Sandoval y a las autoridades municipales. Llenos de rabia e indignación les dejaron en claro que no había nada que hablar con ellos, que el proyecto que quiere atentar contra pu leubu lo conocían perfectamente y que harían lo que fuese necesario para que éste no se ejecutara en el territorio. Grugues y Sandoval fueron verbalmente expulsados del territorio por jóvenes del Lov Elicura Mapu, dirigentes de comunidades y por los lonko Miguel y José Leviqueo.

    La piedra de Eli sigue resistiendo.  

    Xipamün Pu ülka: ¡que se vayan los codiciosos!

    Mar, 11/21/2017 - 23:01
    El pasado 11 de noviembre fue lanzado en Lleu Lleu el libro “Xipamün pu ülka1: la historia de cómo Mininco y Bosques Arauco se hicieron dueños legales de la cordillera de Nahuelbuta y el proceso actual de recuperación”.

    El libro, recoge antecedentes de los territorios Huentelolén, Pocuno, Alto Antiquina, Lleu-Lleu, Choque, Cura-Paillaco Rucañanco y Colcuma, en lo que hoy se llama el sur de la Provincia de Arauco, y de Cuyinco en la comuna de Los Alamos. Está narrado en primera persona, desde los mismos territorios en resistencia.

    No existe autor individual, fue redactado al calor de la lucha y explica cómo las forestales se apropiaron del territorio mapuche lavkenche y busca ser un aporte para la discusión política, un referente de lucha y también para la autocrítica. Aukin tuvo acceso a la introducción completa del libro, la que comparte de forma íntegra con sus lectores.

    Introducción

    Este libro es el resultado de un proceso de investigación y de diálogo en el que hemos confluido varios sectores en resistencia mapuche lavkenche. Se recogen antecedentes de los territorios Huentelolén, Pocuno, Alto Antiquina, Lleu-Lleu, Choque, Cura-Paillaco Rucañanco y Colcuma, en lo que hoy se llama el sur de la Provincia de Arauco, y de Cuyinco en la comuna de Los Alamos. En el contexto actual de masificación de la lucha contra las forestales en nuestro territorio, se nos ha acusado no sólo de violentistas sino también de ladrones y delincuentes comunes, por parte de las forestales y el gobierno. Como una forma de explicar la ilegitimidad de esas acusaciones, surgió la necesidad de escribir la historia que nos han transmitido los mayores, sobre cómo llegaron las empresas forestales engañando y apropiándose de nuestro territorio por la fuerza. La sociedad chilena e incluso el Estado chileno ya han reconocido que hay una deuda con el Pueblo Mapuche. Esto se menciona en los documentos oficiales del Estado de Chile, como es “Verdad Histórica y Nuevo Trato para los Pueblos Indígenas”. El problema es que, a pesar de que se acepta que antiguamente hubo una usurpación, para quitar validez a nuestra lucha se argumenta que “los actuales propietarios generalmente compraron las tierras sin infringir la ley, estando por lo tanto eximidos de toda culpa.”2

    a pesar de que se acepta que antiguamente hubo una usurpación, para quitar validez a nuestra lucha se argumenta que “los actuales propietarios generalmente compraron las tierras sin infringir la ley, estando por lo tanto eximidos de toda culpa

    Además, dicen que los usurpadores tienen “derechos por prescripción”, es decir que “pasó la vieja”. Esto se debe a que existe en la historiografía un vacío respecto a cómo se constituyó la propiedad forestal durante la dictadura en nuestro territorio en conflicto. Los historiadores y antropólogos terminan sus libros contando la Reforma Agraria y poniendo como hito final 1973, a lo más mencionando que luego llegaron las forestales, pero no detallan cómo. Luego los nuevos historiadores comienzan a contar la historia mapuche contemporánea basándose en las organizaciones (Ad Mapu, Consejo de Todas las Tierras, CAM), pero se omite la forma fraudulenta de apropiación del territorio por parte de las empresas forestales. Las forestales dicen que “compraron sin infringir la ley”, lo que no extraña porque los miembros de sus directorios son parte fundamental de la elite empresarial y política que inventa las leyes; las hacen y deshacen a su antojo y conveniencia. Sin embargo, no es cierto que no infringieron la ley, lo hicieron una y otra vez. La historiografía habla de la llegada de las forestales a nuestro territorio como si hubiera una continuidad legal entre la usurpación inicial (a partir de 1875 aquí en Lavkenmapu), y los títulos de propiedad actual (“así que está todo prescrito”).

    Pero esto no es así. No es que las forestales hayan comprado legalmente, hace poco tiempo, terrenos que fueron usurpados hace más de 100 años, y que múltiples traspasos de mano en mano “saneen” la historia. Sino que su llegada se realizó a través de un nuevo proceso de usurpación violenta. Es decir que 100 años después, en el contexto de la dictadura, se volvió a repetir la historia, por lo que la usurpación forestal es memoria reciente en nuestra gente. Cuando se acepta que antiguamente hubo una usurpación, pero se argumenta, como lo hacen historiadores connotados, que “los dueños actuales no tienen culpa”, es que hay un desconocimiento de la historia que ahora vamos a contar.

    A medida que avanzaba nuestra investigación, nos vimos en la necesidad de establecer un paralelo entre la usurpación reciente, forestal, con la usurpación ocurrida 100 años antes. Esto porque existían demasiados puntos en común: la corrupción de la clase política, la militarización, la legalidad como apariencia para justificar la violencia, la institucionalidad y la fuerza del Estado al servicio de la usurpación por parte de particulares, el móvil del “desarrollo económico” y la productividad, el amedrentamiento a nuestra gente, el terror, la represalia ejemplificadora a los que se rebelan. Por ese motivo, luego seguimos investigando los papeles notariales hasta llegar a 1875, y escribimos un capítulo al que hemos llamado “100 años antes”.

    Las forestales dicen que “compraron sin infringir la ley”, lo que no extraña porque los miembros de sus directorios son parte fundamental de la elite empresarial y política que inventa las leyes; las hacen y deshacen a su antojo y conveniencia. Sin embargo, no es cierto que no infringieron la ley, lo hicieron una y otra vez

    Para esa parte nos basamos tanto en documentos notariales como en las leyes que estaban vigentes en esos años, además de muchos escritos que dejaron los usurpadores y autoridades wingka. El resultado de esa investigación es desmitificar que la pérdida del territorio sea la pérdida de los “Títulos de Merced”, o que el Estado haya entregado el territorio a honestos colonos bienintencionados que también hayan sido engañados. No, como se verá, el Estado mismo en esa época denunciaba la apropiación fraudulenta e ilegal por parte de los particulares, apropiación que fue la base del latifundio hasta la reforma agraria. Sin embargo, cuando nuestros antepasados se levantaron frente a esa apropiación, el mismo Estado puso las armas para asesinarlos, en nombre de la “productividad”, aún reconociendo que había una usurpación.

    También se vio la necesidad de entregar una mirada de nuestra lucha actual, y un análisis crítico de los procesos que hemos vivido como comunidades y lov en resistencia en estos últimos años, ya que no escribimos como historiadores o intelectuales, sino desde nuestras propias vivencias, para explicar las razones de la lucha de nuestro pueblo, de la que somos parte. Así surge el capítulo que hemos llamado “Aukan taiñ küme mongeal” (levantamiento para vivir bien). En ese capítulo haremos un breve análisis crítico del período anterior de movilizaciones lavkenche, como parte del movimiento mapuche (1990-2010). Ahí surgieron varios conceptos importantes que hoy se trabajan en el día a día en los distintos procesos de resistencia y reconstrucción del Pueblo Mapuche: territorio, autonomía, liberación nacional; el weichan entendido como la resistencia para la reconstrucción de la Nación Mapuche. En ese capítulo definiremos también nuestra etapa actual de movilizaciones como Pu Lov3 y Comunidades Lavkenche en Resistencia.

    También se vio la necesidad de entregar una mirada de nuestra lucha actual, y un análisis crítico de los procesos que hemos vivido como comunidades y lov en resistencia en estos últimos años, ya que no escribimos como historiadores o intelectuales, sino desde nuestras propias vivencias, para explicar las razones de la lucha de nuestro pueblo, de la que somos parte.

    Hablaremos de los logros y también abordaremos críticamente las falencias y los desafíos, explicando qué entendemos por autonomía, y las dificultades y contradicciones en lo que es la masividad de la movilización basada en el madereo, especialmente por la crisis ecológica, social, y por la proyección del movimiento y la vida mapuche. Por último haremos un breve relato con la respuesta del Estado militarizando actualmente el territorio, lo que no ha logrado parar nuestra lucha, sino que seguimos fortaleciéndonos. Esto no con el interés de lamentarnos o victimizarnos, ni mover a compasión, sino para mostrar cómo sigue siendo una mentira la excusa del “estado de derecho”, desde que llegaron a usurpar hasta hoy. Analizando la historia vemos que hay una estrategia constante de los usurpadores: corrupción del Estado, castigar al que se resiste para amedrentar al pueblo completo, chantajear para que no se unan a la resistencia, usar toda su propaganda para mostrar la resistencia como delincuencia, y premiar económicamente a los temerosos (aliados, serviles, etc.), para aislar a los rebeldes. Así lo hizo Cornelio Saavedra, así Augusto Pinochet, y también los gobiernos de los últimos años, entre ellos la actual presidenta Michelle Bachelet.

    Este libro es parte de la memoria de nuestras comunidades. Nuestros antepasados desarrollaban este mismo acto de comunicar en el wewpin, y hoy nosotros también podemos escribir. Más adelante los libros serán en mapudungun (incluso ya los hay), porque nuestra reconstrucción avanza cada vez más. En nuestro territorio se irá recuperando la lengua lentamente, habiendo dos generaciones que no la hablaron, pues los jóvenes actuales se interesan, así como se ha ido recuperando el gillatun, han ido resurgiendo machi con espíritus de weichan, y ya nadie se avergüenza.

    Escribimos para nuestro pueblo, para y con nuestra gente que tiene la convicción de la lucha, pero a veces faltan las palabras para expresarlo en una reunión o frente a una autoridad experta en engañar. Escribimos para los que lucharán después de nosotros. Para los peñi de los otros territorios en resistencia. Escribimos con nuestros presos de Lebu, para los presos mapuche de las otras cárceles. También para los no mapuche que reconocen en este territorio histórico la existencia de la Nación Mapuche, para los que solidarizan en todo el mundo con nuestra causa, para la gente no mapuche que en otras partes lucha por proteger sus territorios de la ambición del wingka, del capitalista, para los que luchan por un mundo mejor, donde se pueda vivir respetando el itrovil mongen, buscando el kume mongen4

    Ojalá nos pudieran leer los que luchan en el norte de Chile contra la minería, los que sufrieron los incendios entre la V y VIII Región, los williche y chilotes afectados por las salmoneras, los que luchan contra las AFP, los que son humillados en los consultorios, los niños que crecen en el SENAME. Ojalá este libro pueda llegar a las bibliotecas de las escuelas, liceos, institutos y universidades. Escribimos para contarles que luchando se vive mejor, que el weichan también es un camino.

    Esperamos que este libro sea un aporte para la historiografía que ha olvidado hablar de cómo las forestales se apropiaron de nuestro territorio, pero también un aporte para la discusión política, un referente de lucha y también para la autocrítica.

    • Xipamün pu ülka: 174 páginas
    • Pu Lov y Comunidades Lavkenche en Resistencia
    • Editorial: Libros del Perro Negro

    La nueva “Pacificación de La Araucanía” y el factor de la Resistencia Mapuche

    Mar, 11/21/2017 - 22:36
    Las actuales Comunidades y Lov en Resistencia son la columna vertebral de la resistencia territorial. Si se quiere alcanzar éxito en enfrentar esta potente y más grande embestida neoliberal, éstas deben reforzarse y crecer, junto a esto también profundizar las políticas de alianza tanto al interior del movimiento mapuche como también a los sectores chilenos que se ven golpeados por el modelo, estos son aliados naturales con los que es necesario ir estableciendo redes y mayores niveles de acercamiento.

    En los últimos 20 años se ha ido instalando en la conciencia y en el discurso de una parte importante de los integrantes del movimiento Mapuche conceptos tales como autonomía, plurinacionalidad, modelo económico capitalista o neoliberal.

    Sus diversas expresiones materiales que intervinieron irreversiblemente los territorios mapuches, tales como plantaciones masivas de especies exóticas y no nativas como el pino y el eucaliptus, la construcción de  carreteras, grandes emprendimientos extractivistas mineros y la construcción de una importante red de centrales hidroeléctricas de diversas dimensiones  para proporcionar de energía a ese modelo de crecimiento económico, fueron generando un escenario económico y político adverso y en algunos casos crítico para comunidades mapuche y el pueblo mapuche en general.

    Las expresiones de resistencia fueron y son múltiples, validándose todas ellas y dado que se oponen a un modelo de desarrollo capitalista, pueden entenderse como complementarias unas de otras.

    También hay expresiones más avanzadas como las que ejercen control territorial, disputando espacios territoriales tanto a las empresas como a particulares. Esta expresión de autonomía de hecho de parte de Comunidades y Lov en Resistencia, también genera una disputa al estado en cuanto al modo de ejercer los derechos  colectivos del pueblo mapuche a nivel territorial.

    El mundo globalizado y la globalización de las resistencias

    Actualmente se desarrolla a nivel planetario un profundo reacomodo de las hegemonías económicas cuya vanguardia la tienen las economías capitalistas.

    Esta se sitúa hoy y en las próximas décadas en el denominado eje asiático en donde sus principales actores son Japón, India, China; dichas economías requieren asegurar el suministro de materias primas y energéticas para los próximos 50 años. Gradualmente han ido desplazando a los EE.UU  y Europa de la economía mundial y de mantener el actual ritmo de crecimiento y desarrollo se transformarán  en las próximas décadas en el motor económico del planeta.

    EE.UU, por su parte, busca recomponer y retomar su liderazgo mundial en el ámbito económico, para eso cuenta con su primacía militar, muy por sobre cualquier otra superpotencia, incluida Rusia o China.

    Dado que los combustibles fósiles como los hidrocarburos, petróleo y gas, comenzarán su curva decreciente, en cuanto abastecimiento y duración, dentro de un periodo de aproximadamente 80 años, resulta fundamental para los grandes polos económicos como USA, Europa y Asia asegurar el control estratégico de esos recursos.

    Es por eso que EE.UU se ha involucrado directamente en los conflictos del medio oriente ya que esa zona concentra no menos del 40% de las reservas petroleras del mundo.

    De ahí también su esfuerzo permanente, actual y futuro por hacerse del control del petróleo venezolano, no escatimando  la forma de desestabilizar y derrocar al gobierno progresista de Nicolás Maduro, ya que este país cuenta con las mayores reservas de petróleo a nivel mundial.

    En esta disputa planetaria América Latina juega un importante rol de proveedor de materias primas.

    Para estos efectos desde el 2002 se han puesto en marcha diversos tratados y proyectos regionales, donde el más importante es  IIRSA,  Iniciativa de Infraestructura  Regional Sudamericana , y que consiste en la implementación  a escala sudamericana de las mayores obras de construcción de carreteras, hidrovías, puertos y centrales hidroeléctricas tendientes a dotar del esqueleto y la logística para extraer y transportar dichas materias primas  a puertos del Pacifico y conducir estas materias y mercancías desde América hacia el conjunto de países del Asia pacifico.

    Para el caso específico del pueblo mapuche esto afectará principalmente de la siguiente manera:

    Puel Mapu, Argentina: extracción y transporte de petróleo, gas y minerales desde las zonas de Neuquén y Rio Negro hacia las costas de chile y desde ahí al Asia Pacifico y USA.

    Desde Gulu Mapu, Chile: madera, celulosa, minerales y pesca hacia el Asia pacifico y en segundo lugar USA.

    Para estos efectos se están analizando las decisiones legislativas, y administrativas tendientes a dar viabilidad a estas obras de infraestructura y de producción, entendiendo por tales, los estudios para la expropiación de tierras tendientes a ensanchar las carreteras y concesionar sus construcciones, concesiones para las salmoneras, estudios y autorizaciones para la ampliación de puertos y su posterior entrega a concesionarios  privados. Estudios y permisos para centrales hidroeléctricas de mediana y pequeñas dimensiones. La construcción de centrales de paso que evitan realizar procesos de consultas a la ciudadanía y a las comunidades mapuche, se inscriben en ese contexto.

    Junto con esto se despliega un discurso hegemónico en torno a la idea del impacto positivo del “desarrollo”  regional y nacional, tendiente a cooptar a la mayor parte de la opinión pública, líderes y autoridades locales quienes ante la magnitud de estos planes consideran que no es posible detenerlos, por lo que es mejor aceptarlos y obtener el mayor beneficio posible para sus comunidades locales.

    Razones de estado y del modelo neoliberal

    Los estados de Chile y Argentina ya han tomado la decisión de implementar estos mega planes de producción de corte capitalista y para eso también se prepara desde el punto de vista militar y de seguridad.

    Los ejercicios militares que se desarrollan anualmente en las regiones Bío Bío y La Araucanía, en Chile, se realizan en las zonas en donde se construirán pasos fronterizos, carreteras y eventuales oleoductos y gasoductos. El año 2017 los ejercicios militares simulaban la toma de un municipio en las cercanías de la cordillerana comuna de Lonquimay por parte de civiles en un escenario de conmoción interna.

    De ahí que los sectores más conservadores de la derecha han planteado en las últimas candidaturas parlamentarias y presidenciales de este año 2017, desplegar tropas militares y decretar estado de sitio  en los territorios en disputa con comunidades mapuches.

    Los estados de Chile y Argentina ya han tomado la decisión de implementar estos mega planes de producción de corte capitalista y para eso también se prepara desde el punto de vista militar y de seguridad. Los ejercicios militares que se desarrollan anualmente en las regiones Bío Bío y La Araucanía, en Chile, se realizan en las zonas en donde se construirán pasos fronterizos, carreteras y eventuales oleoductos y gasoductos.

    Desde el punto de vista policial y de seguridad interna, previendo la resistencia de las comunidades mapuches, se instalan importantes contingentes policiales y de inteligencia preparando el terreno no solo para hacer frente a las actuales movilizaciones sino, sobre todo, a las que vendrán en los próximos años. De ahí  que se criminalicen y judicialicen las reivindicaciones territoriales mapuche.

    Cabe señalar que en Cushamen, provincia de Chubut- lugar en donde se produjo la muerte  de Santiago Maldonado, semanas antes de la desaparición del joven militante, se produjo el arribo y permanencia en la zona de alrededor de 400 nuevos efectivos policiales.

    Dicho dispositivo y dislocación de fuerzas policiales no guarda relación alguna con la magnitud del movimiento mapuche de la zona y solo se puede explicar con el objetivo encubierto de dejar en la zona una capacidad de monitoreo y control tanto del movimiento mapuche como también del movimiento popular argentino, que también desde hace algunos años viene sosteniendo una creciente resistencia a las intervenciones de los ríos en la localidad de El Bolsón por parte del empresario Lewis y a los recortes presupuestarios, alzas de luz y gas y despidos por parte de la nueva administración encabezada por el presidente Mauricio Macri.

    ¿Es posible sortear como pueblo esta nueva ola y empresa de colonización económica y pacificación del pueblo mapuche?

    Claramente si es posible.

    A fines de la primera “Pacificación de la Araucanía”, el pueblo mapuche quedó reducido a una población de entre 90 y 100 mil personas, según las crónicas militares de la época. De esta manera se pretendía que nuestro pueblo no representaría nunca más una amenaza a los planes económicos y políticos del estado de Chile.

    El principal objetivo de lo que debería ser llamado El Genocidio de la Araucanía” no se cumplió y nuestro pueblo pudo sortear ese último intento de exterminio físico, mucho peor a las actuales condiciones que le toca vivir a nuestro pueblo.

    Hoy en día nuestra población alcanza  alrededor de un millón 700.000 mil mapuches y con un movimiento organizado  en crecimiento tanto cuantitativa como cualitativamente.

    Las actuales Comunidades y Lov en Resistencia son la columna vertebral de la resistencia territorial. Si se quiere alcanzar éxito en enfrentar esta potente y más grande  embestida neoliberal, éstas deben reforzarse y crecer, junto a esto también profundizar las políticas de  alianza tanto al interior del movimiento mapuche como también a los sectores chilenos que se ven golpeados por el modelo, estos son aliados naturales con los que es necesario ir estableciendo redes y mayores niveles de acercamiento.

    Los espacios sociales, territoriales y también desde determinados espacios institucionales también son necesarios dada la magnitud de los planes de intervención económica  tanto en el conjunto de América latina en general y del Wallmapu en particular.

    No hay que olvidar que el marco jurídico institucional que permite realizar este tipo de mega proyectos económicos están dado por un complejo andamiaje legal que tiene su generación en el parlamento, quien determina qué  y cómo deben realizarse dichas inversiones; de ahí que no resulta neutra la composición que tenga este parlamento y los que se conformen a futuro.

    La dualidad del ser mapuche

    Mar, 11/21/2017 - 22:30
    Las pugnas entre organizaciones mapuche de carácter autonomistas y otras más integracionistas continúan en confrontación por conquistar la hegemonía en el país mapuche dividido en dos espacios: los habitantes de la diáspora y los que resisten en el país mapuche cercado por forestales, agricultores racistas y la prepotencia del Estado chileno que ha militarizado el Wallmapu.

    El 20 de marzo de 1886, Juan Kolüpi, uno de los descendientes de Lorenzo Kolüpi, principal aliado del ejército chileno en el proceso de ocupación de La Araucanía, escribió una carta al gobierno de Chile pidiendo revertir el decreto que puso como terrenos fiscales las tierras de sus antepasados. Señalaba que “los servicios que hemos prestado al gobierno i que todos quedan confirmados con el nombramiento que el Supremo Gobierno nos ha hecho de empleos públicos”, demostrarían su calidad de “indios pacíficos”, categoría, que agregaba, “siempre hemos contribuido a pacificar a los demás con todos nuestros recursos”. En la misma carta, el descendiente narraba la historia de la familia, aliados desde el principio de las convulsiones de la independencia a la república chilena. “Ya ve, señor, los antecedentes de nuestra familia i que esto es solo una pálida demostración de los servicios que hemos prestado al gobierno”. (El Colono, 20 de junio de 1886)

    En una barrera opuesta se encontró Mañilwenü y su hijo Kilapan, estos dos liderazgos, se opusieron desde sus inicios a cualquier parlamento con la república chilena, ocupando todas las herramientas políticas del siglo XIX para detener el avance del ejército chileno y de las instituciones del Estado. A los mapuche aliados al Estado chileno, el malon fue la manera de detenerlos. Como dice Juan Zúñiga, un mestizo lenguaraz, cuando Mañilwenü y Kolüpi en los campos de Wallmapu se embestían “como toros bravos cuando se encontraban” (Tomás Guevara y Manuel Mañkilef, Las Últimas Familias). Imposible de vencerse mutuamente, finalmente Mañilwenü envenenó a Kolüpi, perdiendo el Estado chileno a uno de sus principales aliados.

    Como es posible observar, la naturaleza del poder político mapuche estuvo en pugnas permanentes en la conducción de Wallmapu. Alianzas políticas, negociaciones con la sociedad criolla, interalianzas entre liderazgos mapuche, el siglo XIX de nuestra nación fue de múltiples formas de llevar adelante la conducción del Wallmapu a través de un poder político que emanó a su vez de un poder social construido en base a milenios de relaciones sociales en los habitantes del país mapuche. Ella unió la cosmología a un sistema político que tuvo por fin el Buen Vivir de la sociedad mapuche. Pero como es posible observar en las historias de Lorenzo Kolüpi y Maniñwenü, ambas coexistieron y estuvieron en pugna permanente. Aquello es la dualidad del ser mapuche, el “todo sin exclusión” en voz de Elicura Chihuailaf.

    ¿Cuánto de aquello ha cambiado? ¿Cuánto de aquello sigue siendo permanente en el Wallmapu del siglo XXI? Las pugnas entre organizaciones mapuche de carácter autonomistas y otras más integracionistas continúan en confrontación por conquistar la hegemonía en el país mapuche dividido en dos espacios: los habitantes de la diáspora y los que resisten en el país mapuche cercado por forestales, agricultores racistas y la prepotencia del Estado chileno que ha militarizado el Wallmapu. Las consecuencias de esta política de coerción policial es evidente: niñez mapuche violentada por las policías, nuestros mártires y las cárceles políticas, una constante para los weichafe de la autodeterminación.

    En esta nueva conmemoración del gran levantamiento de nuestro pueblo en 1881, enviamos un abrazo a la libertad de los diez hermanos y nuestra machi que han conquistado su libertad luego de un juicio que se extendió por meses y en donde la presunción de inocencia nunca existió. También la libertad de los hermanos del caso Huracán, detenidos en una mediática operación de inteligencia que, a través de una ley, les ha brindado prerrogativas a las policías y fiscales que vulnera la libertad de expresión política de nuestro pueblo. Asimismo, acompañamos en el dolor a los familiares de Macarena Valdés, Alex Lemun, Jaime Mendoza Collío y Matías Catrileo pronto a cumplirse diez años de su asesinato. Porque como dijo éste último peñi: “no somos los indígenas de Chile, somos mapuche, somos aparte”.

    Impunidad policial en Wallmapu: El caso de Ruth Meñaco

    Mar, 11/21/2017 - 22:01
    En la serie “Impunidad Policial en Wallmapu” Aukin presenta el caso de Ruth Meñaco Paine, mujer mapuche de la comunidad Caupolican de Lleu Lleu que en mayo de 2016 fue baleada por un funcionario de carabineros. El ataque ocurrió en el patio de su casa. A 18 meses de ocurrido el hecho y pese a la evidencia existente, aún no hay formalizados. Esta es la historia.

    Ruth Meñaco. Foto: PaisMapuche

    Ruth (40) salió rauda de su casa gritando que dejaran de lanzar bombas lacrimógenas. Sus hijos de tres, once y doce años sufrían los embates de los gases, todo en medio de la trifulca que ocurría al interior de la comunidad Caupolicán, que la tarde del 10 de mayo de 2016 fue atacada por una veintena de efectivos de Carabineros.

    Fue en ese instante que al salir de su vivienda un funcionario carabineros (de Fuerzas Especiales o del Gope) le dispara a no más de 10 metros de distancia. Así puede constatarse en un video registrado por la comunidad. Recibió tres impactos de perdigones que se alojaron en su muslo izquierdo y abdomen.  Un vecino del sector que socorrió a la comunera recibió un perdigón en su rostro y ambos debieron ser derivados al hospital de Cañete. Más tarde, Ruth Meñaco Paine sería trasladada hasta el centro asistencial de Curanilahue donde sería intervenida de urgencia de las heridas provocadas por el disparo.

    El ataque ocurrió luego que carabineros requisara tres camiones que cargaban madera en un predio de forestal Volterra, en conflicto en la zona de Alto Lleu Lleu, ubicado a seis kilómetros de la vivienda de Ruth. También fueron detenidas siete personas y un sargento de carabineros resultó herido de perdigones en uno de sus tobillos. Carabineros dijo que fueron emboscados.

    El dirigente de la comunidad Caupolicán, Patricio Cona, afirmó que Forestal Volterra había puesto a disposición de la Conadi los predios en disputa a fin de ser devueltos a las comunidades. También se supo, en la audiencia de formalización de los siete detenidos, que Volterra no solicitó el desalojo.

    Tras el hecho, el respaldo a Carabineros por parte del gobierno no tardó en llegar. El intendente del Bío Bío, Rodrigo Díaz visitó en Talcahuano al uniformado herido, donde de paso volvió a respaldar el cuidado policial de los fundos forestales. “Quiero agradecer en la persona del sargento Carrasco el trabajo que hace Carabineros para evitar que el delito de robo de madera siga ocurriendo en la región”, expresó el intendente. Respecto a Ruth, la mujer mapuche herida en el mismo incidente, Díaz no emitió comentarios.

    Las pruebas recogidas por la comunidad fueron puestas a disposición del Ministerio Público. Ruth se querelló y a pesar de la grabación existente, donde se aprecia a un funcionario policial disparando y a un segundo de civil perteneciente a la Sipolcar prestando cobertura con un escudo, a 18 meses del hecho el fiscal Juan Yañez aún no logra formalizar al autor del disparo.

    Con fecha 27 de julio de 2016, Ruth declaró en la fiscalía local de Cañete:

    “Venía bajando un Skkider (maquinaria forestal) que venía escoltada por carabineros armados y con cascos. Cuando van pasando frente de mi casa, uno de ellos se devuelve y se comienza a acercar a mí apuntándome con la escopeta, y me apuntaba de la cabeza a los pies, y la movía para los lados. Yo le dije que estaba acá, limpia. Que nadie estaba armado, que se fueran de nuestras tierras y este sujeto, sin ninguna advertencia, cuando estaba como a unos 6 metros, me dispara. Yo estaba con las manos arriba y veo salir fuego del cañón de la escopeta y luego empiezo a sentir dolor en mi pierna y me doy cuenta que me había dado y también me percato que atrás mío estaban mis hijos a los que nada les paso”.

    “Cuando van pasando frente de mi casa, uno de ellos se devuelve y se comienza a acercar a mí apuntándome con la escopeta, y me apuntaba de la cabeza a los pies, y la movía para los lados. Yo le dije que estaba acá, limpia. Que nadie estaba armado, que se fueran de nuestras tierras y este sujeto, sin ninguna advertencia, cuando estaba como a unos 6 metros, me dispara”.

    El informe emitido por el Servicio Médico Legal (SML) catalogó como “graves” las lesiones y la fiscalía, a petición del querellante, dio orden de investigar a la Policía de Investigaciones (PDI).

    Según da cuenta la carpeta de investigación 21 fueron los uniformados, entre funcionarios del GOPE, Fuerzas Especiales y la Sipolcar, los que participaron del operativo el día que Ruth terminó herida. La PDI les tomó declaración exhibiéndoles un set fotográfico extraído del video filmado por la comunidad, sin embargo ninguno de los carabineros logró reconocer al autor del disparo. Sólo dos de ellos, eso sí, un cabo de la Sipolcar y el teniente coronel a cargo del operativo, consiguieron identificar al funcionario de civil que portaba el escudo: se trata del teniente de la Sipolcar, David Gaete Beltrán.

    El 10 de enero de 2017, el cabo de la Sipolcar, Víctor Jara Muñoz, declaró: “debo señalar que la persona que aparece con el escudo balístico es mi teniente David Gaete Beltrán, a quien reconozco por su vestimenta de civil y además porque él era el único que portaba dicho escudo. En relación al otro funcionario que se aprecia en la fotografía, no logro reconocerlo, ya que la imagen no es clara ni legible; sólo puedo distinguir que corresponde a un funcionario de Fuerzas Especiales por su vestimenta”.

    El 3 de febrero de 2017, el teniente coronel de Carabineros, Marcos Urrejola Ortiz, señaló ante los funcionarios de la Bricrim: “respecto a lo que se consulta y a las fotografías exhibidas, debo señalar que sólo logro reconocer al teniente Gaete, de la Sipolcar Arauco, quien es el que aparece manipulando es escudo balístico en la secuencia del video. Referente al otro funcionario, no estoy en condiciones de asegurar de quién se trata”.

    El resto de los funcionarios declararon en bloque. Todos dicen desconocer a Ruth; todos estaban en la carretera prestando cobertura, alejados de la vivienda donde se ejecuta el ataque, y ninguno pudo identificar al autor del disparo bajo la excusa de la imagen difusa.

    Sin embargo, de acuerdo a la nómina emitida por la Prefectura de Arauco a petición de la fiscalía, cuatro de los 21 carabineros que participaron del procedimiento utilizaron armas de servicio compatibles con la escopeta calibre 12 de la cual salió el disparo que hirió a Ruth, lo que reduce el número de sospechosos.

    Sin embargo, de acuerdo a la nómina emitida por la Prefectura de Arauco a petición de la fiscalía, cuatro de los 21 carabineros que participaron del procedimiento utilizaron armas de servicio compatibles con la escopeta calibre 12 de la cual salió el disparo que hirió a Ruth, lo que reduce el número de sospechosos.

    Ellos son el capitán de la Cuarta Comisaría de Fuerzas Especiales de Los Álamos, Juan Ojeda Zurita; el teniente de la misma unidad; Francisco Troncoso Vásquez; el sargento 1ro de la Tercera Comisaría de Cañete, Luis Saavedra Riquelme y el cabo 1ro del Gope Araucanía, Rodrigo Monares Navarrete.

    De los involucrados, dos nombres son conocidos en la zona de Cañete y Tirúa, epicentro del conflicto territorial existente en el sur de la provincia de Arauco. Se trata de los tenientes Francisco Troncoso Vásquez y David Gaete Beltrán. Ambos han participado en otros episodios de violencia policial ocurridos en comunidades mapuche.

    Troncoso fue el funcionario que disparó por la espalda a Hernán Paredes Puen durante el ataque perpetrado por el Gope en la comunidad María Colipi Viuda de Maril, en marzo de 2016. Paredes recibió más de 140 perdigones en su espalda y glúteos. Después de ocho meses en prisión preventiva, fue absuelto de todos los cargos.

    El teniente de la Sipolcaer, David Gaete Beltrán, prestando declaración durante el juicio oral del Caso Cuyinpalihue.

    El teniente David Gaete Beltran es oficial de la Sipolcar, reconocido entre las comunidades y Lov en Resistencia de la zona. En marzo de 2017 encabezó el allanamiento en la misma María Colipi donde resultó baleada la camioneta de Miguel Huenchuñir, quien se dirigía a la iglesia junto a su pareja e hijos. Su nombre aparece también en los episodios de tortura denunciada por comuneros del Lov Choque en febrero de 2016 y ha sido acusado de “cargar” municiones a varios mapuche entre las comunas de Cañete y Tirúa.

    El ataque a Ruth ocurre en el patio de su casa, a corta distancia. Si hubo emboscada, como dice carabineros, ésta ocurre en el camino forestal donde se desata el incidente, donde ninguno de los detenidos en el operativo del 10 de mayo de 2016 pertenece a la comunidad Caupolicán. Hay prueba audiovisual. Un manto de impunidad que se resume con el informe despachado a la fiscalía por el inspector de la PDI, Diego Navarrete Morales, quien estuvo a cargo de tomar las declaraciones a los carabineros involucrados:

    “No es posible determinar una intención de parte de los funcionarios policiales de provocar las lesiones en la víctima, sino que solo de salvaguardar la integridad de los carabineros participes, de los detenidos y de la maquinaria incautada, que al momento de la emboscada se veía amenazada”.

    Lonko Víctor Queipul: “nos defenderemos con la fuerza de la tierra”

    Dom, 11/05/2017 - 17:06
    Víctor Queipul Nahuel es historia viva. Fue weichafe, después werken y ahora la principal autoridad de la comunidad Autónoma de Temucuicui. Referente político y cultural de las Comunidades en Resistencia de Malleco. En junio de 2016 fue secuestrado y torturado por civiles (él asegura que fueron carabineros) que le exigían abandonar la lucha. En época de campaña presidencial, asegura que la Operación Huracán buscó instalar el terrorismo con fines electorales y lanza, dando en el clavo: “la política winka actual funciona igual que en dictadura. Dicen que llegó la democracia, pero sigue siendo la misma gallina con otra pluma”.

    Entrevista: Equipo Aukin.org  /  Redacción y fotos: Julio Parra / Foto portada: Camilo Tapia

    Cuenta el lonko Víctor Queipul que el Lof Temucuicui es parte del antiguo Butralof Collico, extenso territorio que en la década del 60 del siglo 19 cobijó al legendario toqui Kilapan -hijo del cacique Mawun Wenu- que lideró la Resistencia Mapuche al avance de las tropas de Cornelio Saavedra, al sur del Río Malleco, en plena guerra disfrazada de pacificación.

    “Aquí en este territorio hay una comunidad madre de todas las comunidades. Ese es el Butralof de Collico. Todo lo que hoy es Chequenco, más abajo está Tricauco, Temucuicui, Ancapi Ñancucheo y otros lof más, eran parte de ese Butralof”, relata el lonko.

    ¿Y de dónde viene el nombre Temucuicui, cómo nace la comunidad?

    -Cuando la comunidad de Temucuicui se iba abrir de la comunidad madre tuvieron que cruzar un leufu. Y en los leufu siempre hay árboles nativos. Entonces las familias Queipul y Millanao, cuando quisieron cruzar ese leufu para empezar a construir casas para este lado, qué fue lo que hicieron: cortaron un árbol de temu y lo dejaron de puente para pasar. Y ese palo para pasar, que puede ser también el último palo que va arriba de una casa, se llama cuicui. Por eso Temucuicui.  

    Estas eran las tierras de Kilapan…

    -Sí. Lo que siempre nos decían los más antiguos es que en el cerro Adenkul, al lado de Tokihue, eran los lugares de la Resistencia y en donde se hacían los trawün. El otro winkul es el Quechereguas, camino a Traiguén, que en mapuche es Quechurehue, cinco rehues. Los winka le pusieron Quechereguas. Es que los winka ahora tienen todo transformado. Eran lugares estratégicos. Ustedes vieran el cerro Adenkul, es un territorio poderoso y eso es porque los antiguos weichafe y kona dejaron todo se newen allí. (…)

    ¿Y cómo se convirtió en lonko del Lof Temucuicui?

    Por kupalme, soy bisnieto de Lorenzo Queipul, un lonko antiguo que hubo en nuestro Lof. Pero cuando me dieron el mandato de ser lonko pensé ¿por qué yo y no una persona mayor?Pero un lonko no se elige por la edad, tiene que tener su kupalme, su perimontun. E igual que una machi tiene que tener pewma. Además, que las familias Queipul Millanao son el folil del Lof, las familias troncales. Hay que tener claro que un lonko no se elige por votos y no tiene límite de tiempo, porque cuando un lonko se levanta por los ngen del Lof, no tiene límites. Y yo tengo ese conocimiento, porque yo me explico mejor en mapudungun que en castellano. Mis papas me transmitieron ese conocimiento en el fogón, y todos en la familia teníamos un rol. Hacíamos nutrankagün. Así crecimos, en torno al fogón, donde siempre mi mamá y mi papá me decían: Eimi ragniche nien kiymi (…) Yo siempre me hacia la pregunta: ¿Eimi ragniche nien kiymi? Mi mamá me decía, usted, en algún momento, estará en grandes trawün. Algo así me querían decir.

    “Le conté a mi mamá y me dice: no te decía yo, eimi ragniche nien kiymi. Tienes que asumir nomás (como lonko) me dijo, lo mismo que mis hermanos”

    Sus papás ya sabían que sería lonko, entonces…

    -Mi mamá siempre estuvo más cerca de nosotros. Mi papá, no tanto. Él siempre estuvo afuera. Trabajando con la comunidad. Además, era lonko palife. Cómo le puedo decir, yo vengo de una familia luchadora, guerrera.  Cuando era niño mi gente ya se movilizaba por recuperar la tierra que estaba usurpada. Y Ahí estaba mi papá, recuperando la tierra que estaba usurpada por el colono Paterson. Nuestra comunidad nunca lo dejó trabajar tranquilo. Iban y sacaban leña. No se sometían al rico. Y de ahí vengo. Pero nunca pensé que iba a asumir esta responsabilidad.

    ¿Y cómo fue el proceso? ¿Cuándo supo que sería lonko?

    -Cuando asumí (2001) como lonko había una migración muy grande en nuestra comunidad. Incluso yo también a salía trabajar como temporero. Los jóvenes se ponían el capacho y se iban para el norte o para Santiago y algunos no volvían más. Fue difícil al principio, pero como recibí el mandato de lonko a través de un sueño, por un pewma, debí asumirlo, porque así es culturalmente en los Lof.

    [Aquí el lonko se detiene y reflexiona]

    Me gusta hablar de Lof, porque esa es la palabra correcta. La palabra comunidad hoy está de moda, pero fue implantada por los políticos y los gobiernos. Antes incluso no decían reducciones, pero la palabra correcta es Lof, porque antiguamente los mapuche teníamos mucha tierra.

    Háblenos del pewma

    -La abuelita, que era la esposa del lonko Juan de la Cruz Queipul, que ya estaba muerto, fue la encargada de transmitir el mensaje. El Lof Temucuicui estuvo cerca de tres años sin lonko, por eso la abuelita tuvo esa misión, porque si no lo hacía, ella se podía enfermar, porque los Lof tienen que funcionar. Tienen que haber ceremonias, o sino los ngen de la naturaleza nos reclaman. Y fue así que la abuelita llegó un día a mi casa. Juana Nahuel Queipul se llamaba ella. Eran como las 5 y media de la tarde. Le dije, pase abuelita. No, me dijo. Te voy a hablar aquí nomas, en el patio. Te traigo un nutram, una conversa. Y me dice, usted tuvo un sueño. Y ese sueño yo también lo tuve, así que se lo voy a contar yo primero para que no crea que le ando mintiendo. Todo esto ella me lo dijo en mapudungun (…) Usted soñó hace cinco días. Quechu antü, me dijo. Y yo soñé anoche, así que vengo a decirle lo que tendrá que hacer de aquí en adelante (…)

    Mi señora era la única persona a la que le había contado el sueño. Pewman, le dije. Soñé que bajaban seis kona del ngen de Temucuicui, que es el cerro Ñancomawida que tenemos nosotros. Ese es el ngen de Temucuicui. Bajaron seis kona a caballo y entremedio los peñi llevaban un caballo a tiro, con montura y rienda nuevas. Lo traían sin jinete. Mi señora me dice, a lo mejor te van a dar otra responsabilidad porque antes de ser lonko, fui weichafe y después werken (…)


    “Hay que tener claro que un lonko no se elige por votos y no tiene límite de tiempo, porque cuando un lonko se levanta por los ngen del Lof, no tiene límites”

    Cuando llega la abuelita me dice, usted tuvo un sueño y yo se lo voy a contar. No varió en nada, nada, el sueño. Ahí me cuenta que llevaba dos años pidiendo en sueño saber quién sería el lonko de la comunidad. Me cuenta que estaba pidiendo por dos de mis hermanos y un primo, pero que en los sueños le decían que ellos no serían lonko por esta y otras razones. Y ella me dice: ¡usted tiene que levantarse! Ese caballo que te vinieron a dejar será tu newen. Usted no me puede decir que no tiene newen, porque el caballo fue enviado por el ngen de Temucuicui. Eso me decían los kona en el sueño. Usted a partir de ahora deja de ser werken y será el lonko de la comunidad (…) Le conté a mi mamá, mi papá había fallecido, y me dice: no te decía yo, eimi ragniche nien kiymi. Tienes que asumir nomás, me dijo, lo mismo que mis hermanos (…)

    ¿Y cuándo se entera el Lof? ¿Quién le cuenta al resto de la comunidad que usted es el nuevo lonko?

    -La abuelita me dice usted tiene que asumir y dejar el resto a ñgenechen. Si usted siembra, va a cosechar (…) Después que hablé con mi familia y me dijeron que me iban a apoyar, organicé un palin. Entonces ahí se cumplió lo que dijo la abuelita. ¡Llegaron más de 600 personas al palín! Hablé con la abuelita y le pedí que en el palín explicara el pewma y me dice: usted no tiene que andar dando explicaciones, porque esto es así. Y fue así como fui asumiendo esta responsabilidad.

    Han sido meses agitados en Ercilla. Y el lonko Queipul lo sabe. El sábado 23 de septiembre Carabineros detuvo a los hermanos Rodrigo y Jaime Huenchullan en el marco de la Operación Huracán, maniobra de inteligencia ejecutada por Carabineros que arrojó la detención de otros seis comuneros mapuche, entre ellos el machi Fidel Tranamil; el dirigente estudiantil Damián Curiche y el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul.

    Según la fiscalía, los hermanos Huenchullán serían parte de una asociación ilícita terrorista concertada para ejecutar ataques incendiarios a camiones. Tras 26 días en prisión preventiva, los hermanos Huenchullan y los otros seis mapuche fueron dejados en libertad, luego que la Corte Suprema acogiera un recurso de amparo presentado por la defensa de los comuneros. El máximo tribunal del país aseguró que la resolución de prisión preventiva dictada por el Juzgado de Garantía de Temuco no estaba fundamentada, por ende no existirían pruebas que acrediten la participación de los imputados en la presunta asociación ilícita terrorista. Las supuestas conversaciones por wasap entre los imputados, liberadas por la Unidad de Inteligencia de Carabineros y entregadas a la fiscalía como medio de prueba, fueron desechadas por la Suprema. Así, la tesis del montaje denunciada por el movimiento mapuche cobró fuerza y a pesar de la cuantía de los delitos por lo que se formalizó a los comuneros, ninguno de ellos quedó con medida cautelar alguna. Ni siquiera una firma mensual.

    En este escenario el lonko Queipul asumió la vocería política de los hermanos Huenchullan, reconocidos integrantes del Lof Temucuicui. Para él la Operación Huracán no es más que un montaje que responde a las presiones políticas de los gremios de camioneros, empresas forestales y latifundistas de La Araucanía, que buscan frenar el proceso de recuperación territorial y el proyecto de libre determinación de las Comunidades en Resistencia de Malleco y otros sectores del Movimiento mapuche autónomo. Razones para afirmar aquello, sobran. Partiendo por la historia de Temucuicui, marcada a sangre y fuego.

    ¿Cuál es su impresión de la Operación Huracán?

    -Creo que vamos a salir bien. Me refiero a que van a ser absueltos. Hay que saber que desde la dictadura que nos vienes diciendo que como Lof Temucuicui vamos a ser eliminados. Yo siempre le digo a los peñi: Nosotros llevamos muchos años luchando por recuperar nuestro territorio y siempre hemos salido adelante con las acusaciones que nos han hecho. Nosotros siempre que hacemos algo, sea en un leufu, en un mawida, en una casa, nosotros vamos y hacemos una ceremonia respetando la naturaleza, la mapu, el ngen del Lof. Nosotros nos organizamos de esa manera, como mapuche, así que independiente de que le pidan 15 o 20 años de cárcel a nuestros peñi por la supuesta intervención del wasap, no van a poder con nosotros, porque nos defenderemos con la fuerza de la tierra. Esa es nuestra manera de trabajar. El año 2009 tuvimos ocho peñi acusados por Ley Antiterrorista, un menor de edad entre ellos. Ahí nos respaldamos por el ngen de Temucuicui. Yo le dije al fiscal de Victoria esa vez, tú te prepárate para perseguir a los mapuche, pero yo te voy a pelear con la fuerza de la tierra. Así ganamos ese juicio. Y ahora lo haremos de la misma manera.

    ¿Por qué hay tanta persecución política hacia el Lof Temucuicui?

    -Porque siempre hemos sido activos en la lucha, por eso no es casualidad esta acusación. Pero que no nos vengan a acusar de ser parte de una asociación winka. Eso no. Aquí buscan por la vía judicial desarticular al Lof Temucuicui. Pero no lo van hacer. La Operación Huracán es una operación política electoral. Los políticos ya no tienen credibilidad y aquí en Wallmapu buscan tener temas. Por eso atacan a Temucuicui. Responde más a una persecución política que busca instalar el terrorismo con fines electorales. Yo siempre he dicho que aquí la política winka funciona igual que en dictadura. Dicen que llegó la democracia, pero sigue siendo la misma gallina con otra pluma.

    “Nosotros nos organizamos de esa manera, como mapuche, así que independiente de que le pidan 15 o 20 años de cárcel a nuestros peñi por la supuesta intervención del wasap, no van a poder con nosotros, porque nos defenderemos con la fuerza de la tierra”

    En julio de 2016 el lonko Víctor Queipul fue secuestrado. Él asegura que fueron agentes del estado, del Servicio de Inteligencia de Carabineros. Fue en contexto de un allanamiento, cuando es subido a un carro blindado de carabineros y, tras ser vendado en sus ojos, trasladado a una camioneta roja con cuatro civiles adentro. Lo llevaron por un camino rural que no logró identificar. Ahí fue torturado. Sus celadores le exigían abandonar la lucha. Se negó rotundamente. “Me apuntaron con una pistola en la cabeza y me decían, Víctor deja de incentivar a las comunidades. Ustedes han recuperado harta tierra. Trabaja tranquilo. ¿O quieres que te matemos?” “Prefiero la muerte”, les dijo”.

    Y es que el Lof Temucuicui ha recuperado cerca de 3000 hectáreas desde 2001 a la fecha, entre ellos el fundo Alaska, recuperado a forestal Mininco, y los predios Lonkotraro, La Romana y Montenegro, ex propiedades del colono Rene Urban. Ahí la rabia de sus secuestradores. Y a pesar de que intentaron quebrarlo, no lo lograron. Ya en 2009 el Comando Trizano lo había amenazado para convencerlo de deponer su actitud de recuperar las tierras. Tampoco lo consiguieron, claro está.

    ¿Cómo recuerda el secuestro?

    -Estaba haciendo un cerco. Fue después de reunirme con unos peñi de Bajo Malleco con quienes estábamos viendo la posibilidad de asistir a una ceremonia que estaba convocando el machi Celestino. Eran como las 7 y media. Estaba cayendo la tarde, cuando aparecen de norte a sur los blindados (…) Llegaron disparado y tirando bombas lacrimógenas. A una lamien se le ahogó su hijo de tres meses por efecto de las bombas. Igual nosotros nos defendimos con lo que teníamos a mano. No íbamos a estar llorando o arrancando, si estábamos en nuestras casas. Pero eran tantas las bombas que me acerqué a hablar con los pacos que estaban dentro de mi sitio. Ahí me atropellaron con un zorrillo (…) Después me tomaron entre dos civiles y me dijeron, nosotros te vamos a llevar al hospital, pero me llevaron a orillas de un canal y me vendaron los ojos. Ahí yo escucho del otro lado del canal que una persona pregunta, ¿este weón es? Si, le dice otro. Y me pasaron para el otro lado. Me amarraron las manos y me subieron a una camioneta. Ya estaba de noche. Desconozco por qué camino salimos. Avanzaríamos unos 20 minutos cuando el copiloto le dice al chofer que pare la camioneta y que conversemos aquí nomás con este weón. Yo estaba escuchaba todo.

    ¿Y qué pasó después?

    -Me bajaron de la camioneta y me dicen, sabís que más Víctor, ahora vamos a conversar y tenemos que llegar a un acuerdo. La semana pasada estuviste en Cañete. Nosotros te vimos, weón.  Estuviste en Mulchén igual. Qué andas haciendo, si ustedes han recuperado harta tierra. Por qué no trabajan tranquilos y dejan de andar apoyando a otra gente. Te hemos visto con esta señora, la Francisca Linconao. Para nosotros no es machi esa señora, es terrorista esa vieja, asimismo me dijeron (…)

    ¿Qué les respondió usted?

    -Ahí les dije, qué acuerdo quieren. Pero para empezar a conversar, ustedes me tienen que sacar  la venda y desatarme las manos para que conversemos de igual a igual. Porque yo soy mapuche. Yo no les voy a firmar un papel, si hay un compromiso que cumplir, con palabra se lo voy a cumplir, porque yo soy lonko y los mapuche hacemos compromiso de esa manera (…)  No, no, no don Víctor, así imposible. Ahí me dijeron si elegía la vida o la muerte. Estoy en las manos de ustedes, qué es lo que quieren. Ahí me dijeron que dejara de andar apoyando a otra gente, a las comunidades, que te hemos visto en reuniones (…) ustedes han recuperado tierras, echaron a Urban, qué necesidad tienes de andar así (…) yo les dije, sabís qué, en primer lugar, les dije que no iba a hablar, pero voy a hablar. Todo lo que ustedes me están diciendo, de verdad, yo no lo voy aceptar. Como ustedes me dijeron, la vida o la muerte, la muerte, porque si todo lo que ustedes me están diciendo, que yo no debo apoyar a las comunidades. Que yo debo estar en mi comunidad trabajando nomás, que no debo apoyar a la machi, es como que me están quitando la responsabilidad y el rol que yo debo cumplir como lonko. Y así, yo tendría el nombre nomás y ustedes no me dieron la responsabilidad, así que por lo tanto yo opto por la muerte (…)

    Ahí siento un puro aletazo. Me volvieron a parar (…) y me siguieron insistiendo (…) Después otro me pegó una patada que me dejó inconsciente. Cuando desperté me di cuenta de que la camioneta estaba enterrada en el barro, porque se gritaban entre ellos mientras la empujaban.

    ¿Y lograron salir?

    -Si. Ahí me volvieron a subir a la camioneta y avanzamos como unos quince minutos (…) se escuchaba como un río y ahí me bajaron, en la orilla, y uno me dice ¿vamos a hablar o no? No, le digo (…) Escucho que uno de ellos quiebra un palo, una rama, y me pega por aquí y me tiran al río. Hicieron lo que quisieron (…) Y ahí me dicen, ya weón, pide tu último deseo. Y me colocaron una pistola en la cabeza. Te vamos a matar, weón. No querí cooperar, querí seguir con la weá. Queman camiones, empezaron a decirme. Y ahí se me pasó por la mente: estos weones me van a matar. Y pensaba que ojalá me pille la gente después, porque me querían tirar al río. Ahí les dije, por qué la piensan tanto, son cuatro, yo solo. Por qué no lo hacen. Queee… me vuelven a dar una patada acá y me botaron de nuevo. Y en eso, cuando me estaban levantando, escuchó un ruido fuerte, como de un camión o una micro. Y ahí escuché que, seguramente, el que manejaba corrió, porque tenía el vehículo como a 5 metros del camino público. Y ahí el que manejaba gritaba, ¡denle rápido! ¡parece que viene un vehículo, se ve una luz! Empezó como a preocuparse. Y en eso, me empiezan a pegar con el palo, a apaliar (…)

    El chofer se puso nervioso. Y ahí uno me dice: si te salvai por esta vez, no te queremos ver nunca más. Porque la otra vez que te veamos, nosotros te la vamos a dar sin tener esta conversación. Ahí dije yo, estos compadres no me van a matar.

    “Yo siempre digo, si fuera por pura tierra, yo no tendría por qué andar saliendo, si tierra tenemos. Pero la visión de la Comunidad Autónoma de Temucuicui es luchar por el pueblo mapuche, por recuperar el territorio”

    Convencido de que los responsables fueron carabineros, el lonko Víctor Queipul se querelló contra quienes resultaren responsables del secuestro y las posteriores torturas. “Era gente informada. Sabían que yo estuve en Mulchén. Ellos me dijeron todo. Yo nunca dudé que fueron carabineros de civil”, afirma tajante. Y añade: “yo siempre hago mi ceremonia. Si estamos luchando, es por un derecho como mapuche. Por lo tanto, yo siempre hago mi ceremonia para bien. Yo estuve en las manos de ellos, pero no lo lograron hacer porque yo tengo el respaldo de ngenechen y del gñen de la tierra”.

    La causa fue asumida por el fiscal Héctor Leiva, quien se inhabilitó para liderar la investigación. Su argumento fue que era persecutor en contra de Queipul en otras causas. El relevo lo tomó el fiscal César Chivar, que a la postre optó por no perseverar en el caso bajo el pretexto de que no existían antecedentes. “Yo me reuní dos horas con el fiscal, así que no vengan a decir que no aportamos antecedentes. Eso es mentira. Ellos no quisieron investigar, porque ellos saben mi postura”.

    El día de la audiencia de cierre, en mayo de este año, y frente a la evidente impunidad la comunidad de Temucuicui y otras Comunidades en Resistencia de Malleco protestaron en el interior de la sala del tribunal de Collipulli lo que generó algunos incidentes. Esta situación gatilló que la hija del lonko, la werken Vania Queipul debiera asumir la clandestinidad a raíz de la acusación que cayó en su contra luego de la trifulca.

    “No me arrepiento de nada. Todo esto que paso me dio mucha más fuerza (…) Yo siempre digo, si fuera por pura tierra, yo no tendría por qué andar saliendo, si tierra tenemos. Pero la visión de la Comunidad Autónoma de Temucuicui es luchar por el pueblo mapuche, por recuperar el territorio. Y en eso estamos. Por eso toda esta persecución, por eso la Operación Huracán. Pero no nos van a intimidar. Tal vez pueden meter presos a algunos peñi, pero nuestra conciencia no la van a cambiar nunca”.

     

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    Mié, 10/18/2017 - 21:43

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    Dom, 05/17/2015 - 21:44

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